
Acatic es el municipio de la Región Altos Sur de Jalisco que tiene la fama de que es un lugar de brujas.
Es tan fuerte el imaginario que incluso existen leyendas que reafirman que se trata de un pueblo donde la magia está presente.
De acuerdo a la cronista Ana Rosa González y el cronista y músico Javier López, en Acatic se cuentan anécdotas, que han pasado de generación en generación, sobre las apariciones de mujeres con poderes divinos o diabólicos.

Algunas de esas leyendas son acerca de la aparición de bolas de fuego voladoras en el campo.
O también sobre lechuzas que son mujeres o personas que se convierten en guajolotes, tras aplicarles algún tipo de hechizo.
[ 🦉 Quizás te interese leer: Lechuzas, amenazadas debido a creencias absurdas ]
🎧 Escucha algunas de las leyendas sobre brujas en Acatic, como parte de “Jalisco. Voces de Leyenda”:
Racismo, en el origen de la idea de las brujas en Acatic
Que Acatic sea tierra de brujos y brujas tiene origen en una historia que ocurrió en la época colonial, cuando el territorio que hoy ocupa Jalisco era conocido como la Nueva Galicia.
La cronista Ana Rosa González refiere que en un documento que data de 1784 da cuenta de que durante una fiesta taurina, en honor a Santo Santiago, ocurrió que un español se subió a un toro para domarlo, pero cayó al suelo.
Luego de ser una burla para los presentes vio a un hombre de aspecto mulato y para sobajarlo le dijo que él se subiera.

En el contexto de la colonización española, las personas que no fueran europeas se les prohibía hacer suertes charras, por lo que el español esperaba que el mulato fracasara por no tener experiencia.
“El mulato se sube al toro y por supuesto que lo derribó, pero cuando estaba en el piso tenía colgada una cruz (un crucifijo) y se la quitó y se volvió a subir al toro”.
“Al subirse al toro, el animal ya no le hizo nada”.
“Pero fue tanto una ofensa para el español que el mulato pudiera hacerlo y él no, entonces él va y lo acusa en el tribunal de la Santa Inquisición”.
Esa manifestación de racismo llevó a que el sujeto que había podido con el toro fuera enjuiciado.

La cronista explicó que además fue golpeado y quizá forzado a mentir en su declaración, en el que acepta ser brujo mediante una historia fantasiosa.
Dicha declaración decía que “un tal Fernando Montero, que vivía cerca de ‘Tecpatitlán’, lo lleva a una cueva, donde estaba la piel de una animal, esa piel se la cobijó“, contó la cronista.
“De la piel del animal salió una serpiente que le saca sangre de su brazo y que con esa sangre escribe en un pergamino que es su discípulo que a partir de ahí haría todo lo prohibido”.
“Que el día que no se permitiera comer carne, él iba a comer carne, él iba a prenderle una vela al diablo, pero de la parte de abajo, pero de un basurero”.
Señaló que este archivo lo encontró un colega cronista de Tepatitlán.
Quien hizo el descubrimiento en el archivo de la Santa Inquisición en la Ciudad de México.
Fotografías: Iván Serrano Jauregui




