“Nada es tan mío como el mar cuando lo miro”, enmarcó por siempre Elías Nandino Vallarta (19 de abril de 1900 – 2 de octubre de 1993).

El originario de Cocula, Jalisco, entre su larga producción de poemas legó algunos que bien podrían hablar sobre las almas de quienes fueron condenados a no amar libremente.

En entrevista para Ciudad Olinka, Luis Martín Ulloa, académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, la obra poética de Elías Nandino no está totalmente volcada a lo que fue su identidad sexual.

“(Su sexualidad) era algo muy oculto o soterrado en su poesía”.

Tuve la fortuna de conocer personalmente al doctor Nandino, de asistir a sus charlas que él daba cuando era coordinador del Taller de Literatura en el Ex Convento del Carmen”.

“Él, ya en confianza, nos contó a mí y otros compañeros de algunos compañeros, sobre breves guiños que él ponía en su poesía, y que solamente alguien ya muy informado en esas cuestiones pudiera localizar”.

“Elías Nandino”, retrato hecho por Roberto Montenegro (1950)

Elías Nandino fue homosexual, y fue hasta sus últimos años que este aspecto de su personalidad se imprimió en su obra literaria.

“En general, en su poesía no hay algún diálogo con la población gay, yo creo que fue hasta esas memorias que se publicaron en 1986; (en el libro) que se llama Una vida no velada, que son unas memorias que él dictó a otro poeta, Enrique Aguilar, quien fue quien lo publicó”.

Homoerotismo en la obra de Elías Nandino

Recordó que en 1983, Elías Nandino publicó uno de sus últimos poemarios titulado “Erotismo al rojo blanco”, donde sí fue más claro en cuanto al homoerotismo.

“En una parte de ese poemario, dice algo así como ‘El amor no tiene sexo, tiene amo’, que fue una declaración bastante clara en la producción de un poeta de 83 años en ese tiempo”.

“Ahí fue cuando él, ya entrando al periodo de cara al siglo de vida, se puso a reflexionar sobre eso y lo hizo más evidente“.

Añadió que en Una vida no velada, ya explica sobre el ejercicio pleno y gozoso de su vida sexual ya incluso como en una declaración de principios.

Un poco de la pluma de Elías Nandino:

Décimas al corazón

I
Corazón: no te atormentes
porque traicionen tu amor,
espera un tiempo mejor
y jamás te desalientes.
Soporta el dolor que sientes
hasta que tu vida obtenga
la rebelión que te abstenga
de añorar lo que se fue,
y a solas medita que
no hay mal que por bien no venga .

II
Corazón: no estoy cansado
de tanto querer amar
y de amar para buscar
el amor que no ha llegado.
Sigue conmigo enraizado
en un pacto que persista
mientras la esperanza exista,
que aunque Suframos engaños
no hay mal que dure cien años
ni cuerpo que lo resista.

III
Corazón: ¡cómo has sufrido
por mi culpa! , yo lo sé;
pero no pierdas la fe
ni ya te des por vencido.
El amor que no ha venido
pronto vendrá, ten confianza,
y sin medir la tardanza
que en mí tu vigor perdure:
que mientras la vida dure
lugar tiene la esperanza.

IV
Antes, al verte sufrir,
corazón, yo no entendía,
y aunque tus penas veía
nunca las pude asumir.
En cambio, hoy sé compartir
el suplicio que te enciende,
porque ya mi vida entiende
que existen, en conclusión:
razones del corazón
que la razón no comprende.

Atmósfera de ausencia

Vivir la tempestad de los silencios
de tu ausencia inmortal,
palpar tu imagen cóncava, sitiando
mi enardecida espera
con el temblor constante
de no ser y de ser al mismo tiempo.

Delgada sepultura de zozobra
que se ajusta a mi cuerpo
como traje de pulso,
piel a piel confundida;
que camina conmigo a todas partes
sin estorbar mis pasos,
y forma con su tacto de vacío
el idioma del roce
que con mi muda soledad conversa.

Transparencia desnuda
de tu semblante en viento derramado,
que con muros de aroma
encarcela mi cuerpo
y me obliga a vivir, hombro con hombro,
del molde palpitante
de tu ternura muerta,
que de cerca me mira
con sus ojos de helada lejanía…

Latidos invisibles de tu fuga
acosando mi angustia
que, desolada, aspira
el zumo virgen de un llegar a solas
que toma forma, se define en brisa,
me toca, me conmueve, me abandona,
y no deja de estar, huyendo siempre,
pero abrazado de mi pensamiento.

En el vaso febril de mi delirio
la vida exacta de tu ausencia cae
como gota de luz que no se agota
y, de tanto caer, forma una línea
que hiere mi tiniebla
y enciende la obsesión
de sentir que respiro tu presencia.

El aire te pronuncia
con sílabas de asedio,
y estoy seguro que a mi lado vive,
incorpórea y precisa,
la huella misteriosa de tu forma
alumbrando la noche
del profundo universo de mi sangre.


¿Cómo iniciar a leer a Nandino?

Temas del campo, del amor, el dolor y algo de sus deseos sexuales, ya al final de su vida, se encuentran en las letras de alrededor de 30 libros que inmortalizaron la vida Elías Nandino.

El académico del CUCSH cuenta “Él tuvo libros de poemas con un estado oscuro y nostálgico, en los últimos libros él se fue por el lado de una poesía más sencilla, más aprehensible de un lector común, que habla de su pueblo Cocula, con cuestiones muy rurales, sobre la admiración de la naturaleza”.

“En el libro Cerca de lo lejos, él retoma la poesía sencilla y despojada de grandes artilujios poéticos, para optar por la sencillez de la vida cotidiana”.

Dicha obra, Cerca de lo lejos, es la que el académico del CUCSH recomienda, pues es breve e integra poemas muy sencillos, que puede hablar directamente con un lector común.

“Elias Nandino dejó un legado maravilloso, porque, aparte de su poesía, estuvo ligado al grupo de los contemporáneos (Salvador Novo, Xavier Villaurrutia)”.

“Y además de su obra poética, que empezó publicar de los años años de 1930 a 1980, que ya de por sí es un elemento importante de la poesía mexicana, él también dejó un legado importante para Jalisco como impulsor de los talleres literarios en Jalisco”.

Ese proyecto de promoción al desarrollo literario y poético fue una labor que Elía Nandino retomó del zaaotlense Juan José Arreola.

De dichos talleres salieron plumas como las de Jorge Esquinca y Ernesto Lumbreras.

Algunos de los títulos de Nandino son Color de ausencia (1932), Eco (1934), Río de sombra (1935), Suicidio lento (1937), Poemas de árboles (1938) y Nuevos sonetos (1939).

¿Sabías que Elías Nandino era médico?

La Medicina era su esposa y la poesía era su amante. Eso decía Elías Nandino sobre la profesión que le daba para vivir y el oficio que le daba vida.

Te compartimos este video producido por C7 Jalisco, hoy Jalisco TV, en el que una de sus sobrinas cuenta la historia de este escritor coculense.


Letras de Nandino a Villaurrutia

SI HUBIERAS SIDO TÚ
A Xavier Villaurrutia 

Si hubieras sido tú, lo que en las sombras, anoche, 
bajó por la escalera del silencio 
y se posó a mi lado, 
para crear el cauce de acentos en vacío 
que, me imagino, será el lenguaje de los muertos. 
Si hubieras sido tú, de verdad, la nube sola 
que detuvo su viaje debajo de mis sábanas 
y se amoldó a mi piel 
de una manera leve, brisa, aroma, 
casi contacto angelical soñado… 
Si hubieras sido tú, 
lo que apartando la quietud oscura 
se apareció, tal como si fuera tu dibujo 
espiritual que quiso convencerme 
de que sigues, sin cuerpo, viviendo en la otra vida. 
Si hubieras sido tú la voz callada 
que se infiltró en la voz de mi conciencia, 
buscando incorporarte en la palabra 
surgida de tu muerte, por mis labios. 
Si hubieras sido tú lo que en mi sueño 
descendió como bruma, poco a poco, 
y me fue encarcelando 
en una vaga túnica de vuelo fallecido… 
Si hubieras sido tú la llama 
que inquemante pasó por mi desvelo 
sin conmover el lago del azoro, 
igual que en el espejo se sumerge 
la imagen, sin herirle 
el límpido frescor de su epidermis. 
Si hubieras sido tú… 

Pero nuestros sentidos 
no pueden identificar las ánimas. 
Los muertos, si es que vuelven, han perdido 
todo lo que pudiera 
darnos el goce de reconocerlos. 

¿Quién más pudo venir a visitarme? 
Recuerdo que, contigo solamente, 
muchas veces hablé de la zozobra 
en que el constante asedio de la muerte 
nos tiene sepultados, 
y hablábamos los dos adivinando, 
haciendo conjeturas, 
ajustando preguntas, inventando respuestas, 
para quedar sumidos en derrota, 
muriendo en vida por pensar en muerte. 
Ahora tú ya sabes descifrar el misterio 
porque estás en su seno, pero yo no sé nada… 
En esta incertidumbre secretamente pienso 
que si no fuiste tú lo que en las sombras, anoche, 
bajó por la escalera del silencio 
y se posó a mi lado, 
entonces quizá fue 

una visita de mi propia muerte.

Author

  • Iván Serrano Jauregui

    Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".

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Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".