Modesto Hernández y su grupo Teatro de la Ciénega en el escenario de un teatro durante un montaje.


“Ya estamos en el foro. Ahora bájenos”. Con esa frase, entre desafiante y juguetona, Modesto Hernández resume 45 años de trayectoria en el teatro. Actor y director, ha construido buena parte de su carrera entre Guadalajara y, principalmente, Ocotlán y la región Ciénega, desde donde ha trabajado para impulsar el talento escénico que existe fuera de la capital de Jalisco.

Con el grupo Teatro de la Ciénega, compañía que dirige desde hace dos décadas, ha llevado las artes escénicas a distintos rincones de Jalisco. Plazas, kioscos y calles se convirtieron en los escenarios, espacios para acercar el teatro a la gente y llevar historias más allá de los foros convencionales.

Esa pasión le valió para ser reconocido por la Comunidad de Creadores Escénicos del Interior de Jalisco, que le rindió un homenaje por su trayectoria en 2026.

Modesto Hernández: una vida marcada por el teatro y Ocotlán

Nacido en Orizaba, Veracruz, Modesto Eduardo Hernández Merino llegó a Ocotlán, Jalisco, cuando apenas tenía un año y medio, debido al trabajo de su padre en la industria de la construcción.

Ahí creció durante su infancia hasta que, en 1977, su familia se trasladó a Guadalajara en busca de mayores oportunidades educativas. El cambio representó un fuerte impacto para él, pero también marcó el inicio de su acercamiento al mundo de las artes.

En Guadalajara descubrió una amplia oferta cultural a través del teatro, la música, las exposiciones y los museos. Influido también por su hermano mayor, músico y cantante de ópera, comenzó a involucrarse en las artes escénicas.

Después de varios años de aprendizaje y formación en la teoría del teatro, regresó a la actividad escénica como docente y posteriormente volvió a Ocotlán para incorporarse al Centro Universitario de la Ciénega. Desde ahí amplió su trabajo hacia las casas de cultura y comenzó a llevar espectáculos a comunidades de la Ciénega de Jalisco y Michoacán, la ribera sur del Lago de Chapala y los Altos de Jalisco.

Con el grupo Teatro de la Ciénega, Modesto Hernández ha llegado a numerosas comunidades donde, en algunos casos, sus habitantes nunca habían presenciado una obra teatral. Para él, ese acercamiento del teatro a públicos alejados de los grandes centros culturales constituye uno de los mayores logros de una trayectoria que, reconoce, ha sido posible gracias al trabajo de cientos de personas.

Modesto Hernández Merino, director del grupo Teatro de la Ciénega

—Siempre has hablado de la falta de espacios y de la necesidad de llevar el teatro a las plazas, los kioscos, las calles. ¿Cómo ha sido ese reto?

Sigue siendo un reto. Por ejemplo, en toda la región de la Ciénega de Jalisco no hay un sólo espacio que se pueda llamar teatro. No existe.

En el mejor de los casos hay auditorios, pero aquí no hay teatros. Lo más cercano que tenemos es el teatro de Atequiza (en Ixtlahuacán de los Membrillos, que ya forma parte del Área Metropolitana de Guadalajara).

Es complicadísimo entrar en el Teatro de Atequiza porque lo maneja la autoridad municipal y ha sido muy complicado llegar ahí. No hay teatros en la Ciénega, ni en la Ribera de Chapala, ni en Los Altos; la excepción, por supuesto, así gigante, es el Teatro Rosas Moreno de Lagos de Moreno, que es un teatro centenario, hermosísimo y que ahí sí cuidan y está muy vigente.

Entendimos que teníamos que llevar el teatro donde fuera. A veces era el atrio de la parroquia, a veces era una escuela, a veces era la plaza pública de algún lugar. Porque si no existe el espacio físico, tú te inventas el espacio escénico. Y en esa parte la gente con la que he trabajado aquí ha sido muy creativa.

Entonces nos hemos inventado espacios hasta dónde no debía haber un espacio escénico, pero lo inventamos, porque finalmente ese es como el culmen de la actividad de teatro. Sigo teniendo fe en la imaginación de la gente con la que trabajo, para que nos creemos los espacios, nos inventemos los espacios, y nos los vamos a seguir inventando. Ahí no hay vuelta.

Difícilmente con estas administraciones municipales, estatales o federales será posible construir un teatro por aquí. Un teatro en forma, con todas las de la ley. Está bien complicado. Pero el espacio escénico lo vamos a seguir creando. Y en el momento en el que yo me retire, seguramente va a haber un montón de gente que va a seguir imaginando y creando el espacio para representar.

—En tu trayectoria te has encontrado con expresiones escénicas tradicionales que has buscado preservar, como la Pastorela de San Martín de Zula, en Ocotlán, y la Morisma, en Zapotlán del Rey ¿Cómo ha sido ese proceso?

Ahí estoy empeñadísimo. Espero que, en lo que queda de este año y el próximo, pueda hacer cosas para que la gente voltee a ver esas tradiciones, las conozca, pero que también la autoridad voltee y las apoye. Si perdemos eso, vamos a perder una cosa gravísima.

Y afortunadamente, cuando anduvimos en los pueblos, vimos que esa gente es maravillosa. Sí quieren conservar sus tradiciones, sí quieren conservar sus espacios. Y a mí eso me llena de mucho orgullo, porque ahí estuve casi como observador. Me llena de mucho orgullo que lo hayamos promovido, que lo hayamos difundido, que hayamos intentado ponerlo así de: “¿Sabes que existe esto?”.

Y ahorita mi empeño es que más gente lo conozca, no nada más en Jalisco, sino en todo el país, y llegar a reconocimientos de valor patrimonial para todas esas manifestaciones que existen en los pueblos y en las rancherías.

Modesto Hernández, director de Teatro de la Ciénega, durante un ensayo de la Morisma con pobladores de Otatlán, Jalisco, en el kiosco del pueblo.
Modesto Hernández durante un ensayo de la ‘Morisma’ con habitantes de Otatlán (Zapotlán del Rey, Jalisco) en el kiosco del pueblo.

—Modesto Hernández, ahora me gustaría preguntarte sobre las temáticas que sueles abordar en tus obras. ¿Hay algún tema, preocupación o hilo conductor que esté presente de una u otra manera a lo largo de tu trabajo?

No entiendo mi trabajo como artista si no le pongo una carga crítica, crítica social, crítica política. Ese es digamos como la línea general de mi trabajo. Pero ahora estoy abriendo un montón de posibilidades. Entonces, andamos haciendo teatro de sombras, títeres; estamos diseñando en este momento un espectáculo para primeras infancias. Luego vamos a hacer uno para para personas un poco mayores, digamos, de 8 a 12 años, y algo dirigido para adolescentes. Vamos a entrar a una onda mucho más genérica y temática. Con conceptos así bien claros. Por ejemplo, sobre discapacidades, pero desde una mirada muy auténtica, porque ahora hay personas con discapacidades en el grupo.

Además, estoy planteando en el grupo en este momento que lo vamos a dirigir cuatro o cinco personas, que la dirección ya no va a ser mía, que vamos a ampliar el concepto de generación de propuestas estéticas, pero que no necesariamente recaiga en mí el proceso final, sino que generemos varias propuestas. Y eso va a ampliar la mirada y la propia poética del grupo. Se va a poner bonito, creo.

—¿Por qué sigues haciendo teatro después de tantos años? ¿Y qué te mueve a compartir ese gusto por el teatro y despertar en otras personas el interés por acercarse a él?

Tengo una concepción bastante romántica del asunto de generar propuestas artísticas, no nada más en la parte de las artes escénicas. Porque yo sí creo, y lo creo desde los 15 años, que la actividad artística puede modificar vidas. Modificó la mía. Creo que sí podemos ayudar a modificar vidas, a que la gente lo entienda de otra manera, a que la gente se vuelva más sensible, justo en este momento de vivir en este pinche país de fantasmitas, donde mañana ya no apareces y te vuelves un fantasma.

A mí me parece importante seguir aportando desde donde yo estoy. Que a lo mejor es el último pinche rincón del mundo, pero yo sigo aportando, y que lo que nosotros ofrecemos se pueda convertir como en una ventana desde donde mirar de manera diferente la vida. Y que esa manera diferente de ver la vida se convierta en una nueva sensibilidad hacia la barbarie y hacia lo tormentoso en que se ha convertido este país y este mundo.

Cansa, cansa muchísimo. Porque entonces voy a la parte económica. No hay apoyos de nada. Yo tengo tres años o cuatro años sin ningún tipo de apoyo. Ninguno es ninguno, o sea, ningún apoyo económico de ninguna institución. Y a estas alturas ya me siento muy orgulloso de que no suceda eso. Ya no aplico por becas, ya no trabajo por ninguna institución gubernamental. Y todo lo que está saliendo de conmigo está saliendo casi de manera independiente. Porque no hay apoyos y los apoyos cada vez son menos y además son muy castigados, ¿no? Y no sólo castigados, sino además como cooptados, y ya no quiero hacer eso. No quiero sentirme cooptado en la parte creativa.

Me la paso bien haciendo teatro, haciendo cine, haciendo artes visuales o música, lo que se nos ponga enfrente. Ya no quiero que me corten por eso, ni que me bloqueen, ni que me pongan un límite. Estoy más chido, así. ¿Está más difícil? Sí, por supuesto que está dificilísimo. Pero nos está haciendo más felices.

Modesto Hernández Merino, director del grupo Teatro de la Ciénega, de Ocotlán, Jalisco, durante el montaje del teatro de sombras El Chan del Agua
Modesto Hernández durante el montaje de teatro de sombras de la leyenda del Chan del Agua, historia que se narra en pueblos indígenas del Lago de Chapala.

¿Qué significa para ti este reconocimiento otorgado por la Comunidad de Creadores Escénicos del Interior de Jalisco?

Todavía ando abrumado con el asunto. Desde que me avisaron que iba a suceder eso, yo dije que era inmerecido. El día de la ceremonia volví a decir lo mismo, que es inmerecido. Entre muchas cosas que han pasado por mi mente es que en el interior del estado hay muchísima gente valiosa, pero que no se conoce. Y que hay mucha gente que se merece un galardón como ese. Y entonces a mí me parecía, y me sigue pareciendo, difícil de asimilar.

Pero lo recibí con mucho gusto, por supuesto y con mucho cariño, muy arropado con la bandita de teatro del interior del estado. Y la verdad es que es un momento bello y no quiero decir que sea culminante, ni mucho menos, pero sí estuvo chido. Son momentos, supongo, claves en la vida del artista, que yo nunca imaginé que me iban a suceder.

Modesto Hernández Merino recibiendo un reconocimiento por sus 45 años haciendo teatro en Jalisco

Modesto Hernández recibió el homenaje de la Comunidad de Creadores Escénicos del Interior de Jalisco el 24 de mayo de 2026, en un evento celebrado en Lagos de Moreno. El reconocimiento considera su “incansable labor artística y docente” como un “pilar fundamental” en el desarrollo del teatro en varios municipios del estado.


Fotografías: Cortesía Modesto Hernández.

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Jonathan Bañuelos
Reportero de Ciudad Olinka. Ha trabajado para NTR, Mural, Más por Más GDL, La Jornada Jalisco y Radio UdeG Ocotlán.