Entorno

Algunos dioses griegos se mudaron, tiempo atrás, a Guadalajara, Jalisco.

Nada de metáforas. Literalmente conversamos sobre Atenea, Apolo, Hermes y (¡ah!) las Musas, con el doctor Carlos Correa Ceseña, investigador del CUAAD, quien refirió cómo es que de griega, Guadalajara tiene hasta la forma de sus calles.

El orden de Hipodamos de Mileto

Para ver cómo los dioses griegos ven, lo primero es no dar nada por hecho. Ni las calles por las que andas:

Pregúntate: ¿por qué puedo ver desde un punto de mi calle hasta diez cuadras adelante?

El causante de ese efecto es Hipodamos de Mileto, el arquitecto griego (498-408 a. C.) considerado el padre del Trazado Hipodámico: el planteamiento urbanístico que fue elegido para ordenar a nuestra cuadriculada ciudad.

Guadalajara aún mantiene la influencia de grandes pensadores griegos
Cuadriculada. El arquitecto griego Hipodamos de Mileto fue un gran pensador que dejó su influencia en la arquitectura y las matemáticas alrededor del mundo. Fotografía: cortesía Carlos Correa Ceseña

Si prestas más atención, verás que hasta el diseño de las plazas públicas, donde se conocieron muchos abuelos tapatíos afuera de las iglesias, tienen su origen en las ágoras griegas, donde los clásicos se congregaron para desarrollar comercio, entretenimiento y hasta política.

¿No te suena a mucho de lo que ya se ve en cualquier plaza del Centro Histórico de Guadalajara?

Las ordenanzas de Felipe II, rey de España en el siglo XVI (¡ojo! el siglo de la Contrarreforma católica), permitieron la llegada del legado de Hipodamos a nuestra zona.

El gigante de un solo ojo

Ya que rozamos el tema de la religión, el fraile y humanista, Juan Antonio Alcalde (1701-1792), también nos permitió ver al primer cíclope en nuestra ciudad, desde hace más de 230 años, y que ya es Patrimonio Cultural de Jalisco.

Se trata del Hospital Civil Viejo “Fray Antonio Alcalde”.

Si no le encuentras el perfil griego, acércate más a su pórtico, verás que es neoclásico; pero para ver su único ojo tienes que adentrarte en él.

Detalles. La influencia de este estilo griego se refleja en la arquitectura local de Guadalajara y sus alrededores. Fotografía: cortesía Carlos Correa Ceseña

Ahí está el ojo que todo lo ve: el panóptico, un tipo de construcción cuyo diseño permite observar la totalidad de su superficie interior, desde un único punto, por lo que era usado en hospitales europeos.

El profesor de Proyectos Arquitectónicos del CUAAD indicó que entre los siglos XVlll y XIX la herencia de la sabiduría griega brilló en estos rumbos. La Época del Humanismo en Guadalajara:

La Universidad, la Academia, bibliotecas y hasta el pensamiento liberal comenzaron a aposentarse en tierras, a las que el académico describe, desde sus inicios, como empobrecidas, católicas y barrocas.

Titanes ilustres

Prisciliano Sánchez, el primer gobernador de Jalisco, con su visión ilustrada (nació en el Siglo de las Luces, XVIII) ayudó también a esparcir en las calles de nuestra ciudad los rostros neoclásicos y eclécticos.

Esos “que puedes ver si te vas caminando por toda la de Juárez” como bien recomienda el investigador de la Universidad de Guadalajara.

Frontispicios, arquitrabes, columnas dóricas, jónicas y corintias, comenzaron a verse cada vez más. No por nada, el escritor, Eduardo A. Gibbon, llamó en su libro de vagancias y recuerdos a esta ciudad, “Guadalajara, la Florencia Mexicana”.

De esta forma, también llegaron los titanes de la arquitectura en Guadalajara.

Estilos. En toda la ciudad hay detalles ocultos en la arquitectura que nos recuerda a dioses como Apolo, Mercurio, Minerva, entre muchos más. Fotografía: cortesía Carlos Correa Ceseña

Manuel Gómez Ibarra, de quien Alberto Santoscoy escribió que hacía “recordar a los grandes hombres de la arquitectura helénica”, por la construcción del Templo de El Sagrario anexo de la Catedral.

Otro decimonónico ilustre, fue el artista Jacobo Gálvez, quien, podría decirse, inspirado por las musas del dios Apolo, les construyó un templo en pleno centro: el Teatro Degollado, en cuyo frontispicio vemos al más artístico de los hijos de Zeus.

Y Apolo no mira la ajetreada Plaza Tapatía a solas.

Gálvez lo hizo acompañar de la musa de la danza, Terpsícore; de la elocuente Calíope; y de Clío, quien estudia la Historia; Urania hace lo propio con el cielo; la trágica Melpómene y la cómica Talía; Erató, poetisa; además de Polimnia y Euterpe, la primera hace música para los dioses, la segunda para nosotros.

Desde ahí, Apolo Musageta nos previene de otras dos diosas griegas de cuidado, la Discordia (Eris) primera causante de la guerra en Troya; y el lunes (Fama), la diosa mensajera y chismosa del Olimpo, que daba la inmortalidad o la infamia a los mortales, según su juicio.

“Que nunca llegue el rumor de la discordia”, se puede leer en ese frontispicio.

Ecléctico. A lo largo de las calles del Centro tapatío o de avenidas como Juárez aún se esconden los dioses griegos en la arquitectura de la ciudad. Fotografía: Carlos Correa Ceseña

Dioses bajo el cielo tapatío

¿Y qué decir de la escultura? Pues se vinieron a broncear bajo el sol tapatío. No son locuras, tal cual como se lee, pasó:

En el siglo XIX era difícil hacerse del mármol blanco cerca de Guadalajara, por lo que las estatuas creadas fueron hechas con bronce, cantera y madera vestida, pero con la gracia que Praxíteles, Fidias y Policleto hicieron canon.

Los nuevos dioses, los Santos y los Hombres Ilustres en la Rotonda (Clásica por excelencia), fueron eternizados con la típica contrapose de Aquiles y Heracles.

Velos bien: estatuas con un pie avanzado, una mano en acción y la otra en descanso. Lo griego se les nota, aunque intenten esconderlo bajo sus ropas.

Heraldo. Figuras icónicas como el dios Mercurio habitan en lugares estratégicos de la ciudad, sin embargo, la influencia tapatía se observa en ellos. Fotografía: cortesía Carlos Correa Ceseña

Ya más temprano, el escultor Juan José Méndez, trajo a Hermes, el dios comerciante, quien realmente preside la Cámara de Comercio de Guadalajara, con un caduceo sincrético, pues no lleva las icónicas dos serpientes entrelazadas en su bastón sino a los orgullosos leones de la heráldica tapatía.

Y quién es realmente la Madre Patria de Avenida México, sino la Victoria de Samotracia… pero con cabeza, como señala el doctor Correa Cesaña.

Por supuesto, de la real defensa de nuestra ciudad se ocupa la diosa de la sabiduría Atenea, o Minerva para los romanos y los chivistas.

La diosa, creada por Joaquín Arias en 1957, es una Atenea gorgonia por la monstruosa Gorgona, con cabellos de serpiente, Medusa, a la que maldijo Atenea y cuya cabeza cortada podemos ver en su escudo desde la Avenida Adolfo López Mateos…

Así de griegos somos.

Sólo resta añadir que, no por nada, Guadalajara es “La Perla de Occidente”.

Guardiana. Desde sus orígenes La Minerva se ha convertido en un ícono representativo de Guadalajara y sigue siendo un símbolo de la identidad tapatía. Fotografía: cortesía Carlos Correa Ceseña

Dedicado a Osvaldo Martínez, con quien vi a los dioses griegos bajar del cielo.
Toda una semana.


Fotografías: cortesía doctor Carlos Correa Ceseña

Autor

  • Reportero cultural. Ha colaborado en Quiero TV, El Informador, Radio UdeG en Ocotlán. Egresado de Periodismo del CUCiénega y amante de Grecia.

Artículo anteriorRosy Arellano, teatrera de tiempo completo en Zapotlán el Grande
Artículo siguienteMiss Bell, reconocida maestra de baile y educación física III
Reportero cultural. Ha colaborado en Quiero TV, El Informador, Radio UdeG en Ocotlán. Egresado de Periodismo del CUCiénega y amante de Grecia.