Dibujo de la ciudad de Olinka, proyectado en La Caldera de Santa Catarina, en Ciudad de México, creado por Jacobo Könisberg a petición del Dr. Atl. Imagen del libro “Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl”, de Cuauhtémoc Medina

Una ciudad para los más virtuosos ¿para qué?

Por allá de 1912 y 1913, el pintor tapatío Gerardo Murillo “Dr. Atl”, mientras vivía en París, Francia, se le ocurrió la idea de crear una metrópolis donde sólo habitaran grandes artistas y científicos. 

Esta ciudad tendría edificios monumentales, murales acerca de la historia del ser humano, museos, templos y laboratorios.

Tal cual, algo así como un Monte Olimpo donde el único trabajo de sus habitantes sería crear pinturas, esculturas, libros, filosofar, investigar y “alcanzar el arte digno”.

Todo sin las ataduras de las obligaciones sociales de la modernidad.

Luego de algunas gestiones para echarlo a andar en París, el “Dr. Atl” truncó el proyecto porque regresó a México para participar en la Revolución Mexicana del lado de Venustiano Carranza.

Pero no fue hasta los años de 1950, ya con una carrera artística consolidada, que retomó aquel proyecto nombrándolo como Olinka (“el lugar donde se crea el movimiento”, en náhuatl).

Pero había un problema que distinguía a Olinka:

Este proyecto buscaba defender “la supremacía moral y creativa del artista”, frente a lo que el artista tapatío llamaba la “mediocracia” democrática de la política y el capitalismo.

Y no había sorpresa en ello, puesto que la idea justo se nutrió de las ideas de L’Action d’Art, un colectivo de artistas e intelectuales de vanguardia franceses, que se asumían como esteticistas (corriente artística y filosófica del siglo XIX que prioriza la belleza y la experiencia estética por encima de todo) y también como anarquistas individualistas (que priorizaban la autonomía y libertad del individuo sobre cualquier autoridad externa, como el Estado, la sociedad o grupos).

La historia de Olinka en un libro

Todo esto se cuenta con detalle en la investigación de Cuauhtémoc Medina, consultable en el libro Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl, que emana de su tesis como historiador.

El texto se nutre de información que Medina obtuvo de viva voz de Antonio Luna Arroyo, biógrafo del Dr. Atl, y de Jacobo Könisberg, quien realizó bocetos de Olinka a petición del pintor tapatío.

Dicha publicación narra la obsesión de Gerardo Murillo –intelectual tapatío, visionario en el arte, contradictorio y cuestionable– atravesado por los contextos de la época.

Pihuamo, el Sur de Jalisco en la mira para Olinka

El Dr. Atl, ya con cercanías al poder, en la década de 1950, trató de desarrollar el proyecto en diversas partes del país a partir de varios intentos:

  • Montebello, Chiapas.
  • Pihuamo, Jalisco.
  • Tepoztlán, Morelos.
  • La Sierra de Santa Catarina, al Oriente de la Ciudad de México.

Cuando buscó crear la llamada Ciudad de la Cultura Universal en el municipio de Pihuamo, en julio de 1953, el Dr. Atl aseguraba que esta localidad de la Región Sur de Jalisco era:

“Uno de los lugares más hermosos y de mejor clima de México”, lo comparte Cuauhtémoc Medina en su libro.

La cosa iba en serio, el Dr. Atl creó una delegación del Consejo Nacional de la Cultura en Guadalajara, que se conformó el 29 de julio de 1953.

Plaza de Pihuamo, Jalisco. Fotografía: José González Peña, para Wikipedia

Así obtuvo fotos aéreas de Pihuamo y en septiembre de ese año hizo un croquis de la disposición de su ciudad utópica en el paisaje rural del sitio.

El entusiasmo del Dr. Atl era insaciable

Incluso el propio gobierno de Jalisco, encabezado por el escritor Agustín Yáñez, ofreció donar 22 hectáreas al proyecto, a las que se agregarían 600 hectáreas compradas de manos de los campesinos locales.

Aunque el autor Cuauhtémoc Medina pone en entre dicho este último dato debido a las contradicciones que encontró en los documentos del Dr. Atl.

Al ímpetu del pintor se sumó que la fotógrafa jalisciense Lola Álvarez Bravo realizó una subasta para recaudar fondos para Olinka.

De hecho, en rueda de prensa, el Dr. Atl dijo a un reportero del diario Excelsior que “[…] Con la Ciudad de la Cultura comienzo a vivir una vida completamente mía, total“.

Proyección. La pintura “Valle Píhuamo”, hecha por el “Dr. Atl” en 1952, coincide con el momento en que el pintor tapatío buscó crear la ciudad de Olinka en dicho municipio del Sur de Jalisco.

Sin embargo, el proyecto no prosperó aquí al igual que en Chiapas, pues la coordenada del proyecto estaba muy alejada de las grandes ciudades de México.

Sin mencionar que el proyecto nunca fue sólido, al no explicar los modelos de negocio, ni cómo se abastecería de servicios.

Era una utopía llevada al papel, a decir de los estudiosos de la vida de Gerardo Murrilo.

El último intento de crear Olinka en Jalisco fue cuando el pintor le pidió al secretario de Comunicaciones de México, Carlos Lazo, que construyera un aeropuerto en Pihuamo; pero por supuesto no fue posible.

Después de Jalisco, se insistió en ubicar otras latitudes en el país, pero el destino fue el mismo: fracasó.

Un proyecto antisocial

Lejos del romanticismo de la idea de una ciudad única para artistas y científicos, la Olinka del Dr. Atl estuvo fundamentada en la segregación.

“La ciudad soñada por Atl tenía una pretensión radicalmente antisocial: anteponía el privilegio y la comodidad de unos cuantos sabios y artistas al desenvolvimiento del conjunto de la sociedad”, menciona Cuauhtémoc Medina en su libro.

A decir de Gerardo Murillo, la intención de la ciudad era que artistas se enfocaran en desarrollar arte cuya estética dignificara su humanidad –lo que sea que eso haya significado al artista–.

Esto, porque el Dr. Atl pensaba que “las artes únicamente se desarrollaría en plenitud cuando sólo estuvieran para servir de expresión de un altísimo valor“.

Esto significaría que al habitar en la ciudad “estarían al amparo infinito de la belleza para desarrollar por completo sus poderes y librarse de toda obligación social”.

Incluso el propio Dr. Atl llamaría al selecto grupo de artistas como “la aristocracia”, una distinción cuyo significado ya implica privilegio y separación de clases.

Al final, el proyecto no prosperó por la falta de voluntad política, muy a pesar de que el artista originario de Guadalajara tuvo el prestigio y presencia frente a diversos personajes políticos y poderosos de la época.

[ Mañana no te pierdas el artículo: Ciudad Olinka, un NO homenaje a la ciudad del Dr. Atl ]


Imágenes: Libro Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl, de Cuauhtémoc Medina

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  • Iván Serrano Jauregui

    Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".

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Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".