
Nadie quiere ser asaltado, pero –en México– es muy común saber de alguien que ha atravesado esta incómoda e injusta situación.
Esta experiencia cotidiana, marcada por la inseguridad, es el eje narrativo de la obra de teatro Flojito y cooperando, una propuesta escénica que combina humor, crítica social y relato personal.
Se trata de un monólogo teatral en el que el personaje principal reconstruye, desde la comedia, las distintas ocasiones en las que ha sido víctima de un asalto.
A través de anécdotas que oscilan entre lo absurdo y lo reconocible, la obra logra conectar con el público.
Esto, porque retrata una realidad que forma parte de la vida diaria en diversas regiones del país.
En esta ocasión, Flojito y cooperando es representada por el Grupo de Teatro Bambalinas, de Etzatlán, municipio de la Región Valles de Jalisco.
La puesta en escena es parte de los esfuerzos comunitarios por mantener vivas las artes escénicas en contextos donde el teatro no siempre cuenta con infraestructura formal.
Pero, a pesar de ello, se muestra una fuerte vocación cultural por parte de creadores jóvenes.
Durante la pandemia, este tipo de representaciones formaron parte de los contenidos que produjo la Secretaría de Cultura de Jalisco.
Esto, para hacer llegar las artes escénicas a más hogares, dado el cierre de recintos culturales.
Flojito y cooperando es del dramaturgo Edgar Álvarez Estrada, y es un monólogo que ha sido representado por diferentes compañías teatrales en México.
Dichas representaciones se adecuan en contextos hiperlocales, pese a que la cultura del robo y asalto es una realidad nacional.


