Este mural muestra la producción de la bebida de la raicilla, con los campos del cultivo de los agaves.
Tradiciones. En los murales de las calles de El Tuito, hechos por Gerardo Molina Abarca, se muestran practicas culturales como la producción de la raicilla en Cabo Corrientes, Jalisco. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Cuando se camina por las calles de El Tuito, cabecera municipal de Cabo Corrientes, Jalisco, uno es testigo de cómo los muros de las casas de tejas cuentan historias del pasado y presente de esta localidad.

Son murales escultóricos porque tienen relieves que reafirman los trazos, que muestran la vida cultural y las manifestaciones de esta zona ubicada entre la Costa y la Sierra Occidental de Jalisco:

Los quesos y la raicilla tradicionales —productos que, según cuentan, pierden su fuerza si quien la prepara lo hace de mal humor—, también la ganadería, los gallos de pelea y los petrograbados que resguardan la memoria de los pueblos originarios de siglos atrás, y hasta el histórico Faro de Cabo Corrientes.

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Estos murales no son multicolores, sino sepia; tampoco están firmados, pero todos ahí saben que quien los hizo fue “el pintor”, que es como se refieren a Gerardo Molina Abarca.

Es alguien que se siente cómodo en el anonimato, porque lo que en verdad le importa es que la historia dialogue con quien vive en El Tuito mediante golpes de vista.

Justo al frente de la Parroquia de San Pedro Apóstol, de El Tuito, se encuentra una finca con techo de tejas que tiene uno de los murales rurales de Gerardo Molina.
Obras. Las pinturas se encuentran a lo largo de decenas de rincones de El Tuito, cabecera municipal de Cabo Corrientes. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

“Me di cuenta que aquí tenemos una auténtica tradición, tan calmada que te invita a tener armonía y equilibrio”.

“Yo que no soy de aquí y lo puedo ver. Son tradiciones valiosas que, cuando uno convive en la región, a veces se pierden de vista”, dice mientras repasa la raicilla, los quesos y el canto de los gallos.

El color sepia y la memoria del barro

Los murales de El Tuito tienen un sello inconfundible: tienen texturas y están plasmados con una paleta de amarillo ocre. Ambas características son suficientes para que la gente se vea a sí misma en su símbolos identitarios

Me inspiraron las películas en blanco y negro que veía de niño y, después, la escultura. En la escultura valoras más el volumen que el color”.

“No uso colores porque quiero que sea como un documento, no como folclor. Y lo hago translúcido, como acuarela, para que se note la intención de cada trazo”.explica Gerardo.

El artista encontró en el barro local la clave de su lenguaje artístico en el municipio de Cabo Corriente.

Uno de los murales de El Tuito muestra el histórico Faro de Cabo Corrientes, que fue construido por encargo del presidente Porfirio Díaz.
Historia. El Faro de Cabo Corrientes, ubicado en el cabo más occidental de la Costa de Jalisco, también está plasmado en los murales de El Tuito. Dicho faro fue construido por encargo del presidente de México Porfirio Díaz. Fotografía: Iván Serrano Jauregui.

El efecto, dice, busca la elegancia y la seriedad de un registro que muestre lo que un pueblo es y seguirá siendo.

Él es originario de Guadalajara, tiene 60 años y más de cuatro décadas viviendo en la Costa de Jalisco, primero en Puerto Vallarta y desde 2015 reside en El Tuito.

“Conocí El Tuito buscando barro. Y cuando encontré el barro me di cuenta de que había más que barro. Entonces desde entonces estoy haciendo obra aquí en El Tuito, en Cabo Corrientes”.

El inicio de documentar la cultura de El Tuito, Cabo Corrientes

La serie de murales inició en 2018 con todo y sus vaivenes que hacen que se detengan o avancen.

En el camino Gerardo ha tenido otros encargos: murales escolares, trabajos en reparación de muebles en parques, eventos culturales.

“Yo quisiera regresar a los murales porque como documento eso tiene que continuar. Pero también soy escultor más que pintor, y la escultura me jala más”.

En este mural se observan campos de agave y grandes cactus tan característicos de la Región Costa Sierra de Occidente de Jalisco.
Entre tejas y adobe. Los paisajes naturales de Cabo Corrientes están reinterpretados en estos murales rurales. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Sentado en su taller, que pareciera que es la chatarrera del pueblo donde también se repara lo inimaginable, Gerardo cuenta para Ciudad Olinka cómo fue su primer mural.

El origen fue el deseo de pintar una pared tan olvidada que tenía el logotipo de un partido político.

“Yo vivía a media cuadra. Vi ese muro y sentí la frescura: dije, seguro aquí había un pozo de agua. Me imaginé a la señora jalando la cuerda. Y pum, ahí nació el primer mural”.

Mientras trazaba las primeras líneas, los niños de la escuela se detenían curiosos.

“Me decían: ‘¿Qué está haciendo, profe?’ Yo les respondía, ‘Aquí va el árbol, aquí las montañas, aquí la señora y el pozo’. Y ellos me decían, ‘Ah, sí es cierto, ya lo veo’”.

Para Gerardo todo eso, la casa abandonada, el pozo, los niños y su diálogo espontáneo le dieron sentido a la obra.

Autor. Gerardo Molina Abarca, es el artista plástico creador de los murales en las calles de El Tuito, Cabo Corrientes. Fotografía: Iván Serrano Jauregui
Autor. Gerardo Molina Abarca, es el artista plástico creador de los murales en las calles de El Tuito, Cabo Corrientes. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

El mural dejó de ser sólo suyo, pues se convirtió en una clase de arte a cielo abierto.

Tuvo más valor el recuerdo que esos niños tuvieron, que cualquier sombra o volumen que yo hubiera querido darle”.

En El Tuito hay murales inconclusos para dejar diálogo abierto

Muchos de sus murales de Gerardo no están terminados, pero no por descuido o quizás sí; sin embargo, a decir del autor esto genera algo en la gente que los observa.

Eso provoca un duelo en el espectador. Quiero que intervenga, que disfrute, que complete la obra con su imaginación, que la acepte o la rechace”.

Esa interacción —a veces con jóvenes que sugieren que se pinten de azul o de verde— es parte del proceso creativo.

En este mural se muestra a un campesino en un campo con sombrero agitando un gran caso de cobre en el que está cocinando carnitas de puerco. A un lado, en una mesa está la cabeza cortada del animal. Fotografía: Iván Serrano Jauregui
Hasta la cocina. También la oferta culineria está pintada en los murales, como el de la preparación de las carnitas de puerco de El Tuito. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

“Ese es el diálogo que busco, que cada quien haga su propia obra desde lo que ve”, confiesa.

Un anónimo y efímero en El Tuito

Ya lo habíamos dicho, pero Gerardo Molina no firma sus murales y tampoco lleva la cuenta exacta de cuántos ha pintado en casas de El Tuito, piensa que quizá son 12 grandes.

En dichas casas, él siempre ha pedido permiso, pero incluso, dice, la gente le ha buscado para que sus hogares tengan la distinción.

Y a pesar de que en la localidad lo conocen, la verdad que él prefiere pasar inadvertido.

Yo quisiera llamarme Anónimo Efímero. No quiero que me vean a mí, sino que valoren la obra”.

“Me gusta ese romanticismo conmigo mismo. Prefiero ser más incógnito, que la atracción sea el mural, no yo”.

Este mural hace una reseña histórica de momentos ocurridos en Cabo Corrientes, que van desde la Conquista por parte de los invasores españoles hasta la creación del faro por parte de Porfirio Díaz. Se muestran escenas entrelazadas.
Homenaje. Las pinturas de Gerardo Molina son una muestra de aprecio al pueblo de El Tuito, con la intención de que la gente dialogue con sus elementos culturales identitarios. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Un rito que hace es que a veces se sienta frente a un mural recién terminado y escucha los comentarios de los transeúntes.

Los murales rurales de El Tuito, hechos con pintura vinílica diluida en tonos de barro, nacen la posibilidad de desvanecerse, pero habitan en la memoria colectiva y hasta son referentes como punto de encuentro.

El artista lo resume con sencillez: “No se trata de ganar dinero y sí de ganas de cultivar arte”.

Gerardo también es el creador de las letras de bienvenida en el ingreso de El Tuito, y su deseo de crear en esta tierra donde encontró amor a la tierra, a su barro, llevó a que sus calles no sólo fueran lienzos, sino que también documentos vivos.


Fotografías: Iván Serrano Jauregui

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  • Iván Serrano Jauregui

    Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".

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Iván Serrano Jauregui
Director de Ciudad Olinka. Periodista cultural y locutor con mirada en las regiones de Jalisco y su tradición oral. Ha sido reportero para Gaceta UdeG, Radio UdeG Ocotlán y Kä Volta; editor en El Diario NTR Guadalajara; así como docente en UDGVirtual. Creador del podcast "Jalisco. Voces de Leyenda".