La comunidad huertense genera vínculos comunitarios alrededor de sus espacios públicos. Fotografía: Filma Jalisco

En el suroeste de Jalisco existe un lugar donde el tiempo parece detenerse para rendir homenaje a las tradiciones, la historia y la esencia de su gente: La Huerta, Jalisco.

Es un vibrante municipio que es mucho más que un destino turístico, pues de hecho es una comunidad orgullosa de su pasado, resiliente ante los desafíos y profundamente conectada con sus raíces.

María Paz Sánchez Covarrubias, gestora cultural y una apasionada de la historia de su municipio, quien emprende el proyecto Soy Huertense, nos invita a conocer la riqueza de su tierra natal.

Ella nos comparte su experiencia como promotora de la identidad y el patrimonio cultural de La Huerta.

Gracias a ella descubrimos cómo este rincón de la Región Costa Sur de Jalisco mantiene viva su esencia y preserva su historia para las futuras generaciones.

Conoce los elementos identitarios culturales de La Huerta:

  • El Kiosco y El Jardín, de la cabecera municipal, donde las personas huertenses van a pasar la tarde hacía el recibimiento de las fiestas taurinas.
Plaza y Kiosco de La Huerta, Jalisco. Fotografía: Filma Jalisco
  • La Parroquia de la Inmaculada Concepción, un templo que está en ruinas del que los huertenses se sienten muy orgullosos. “Cuenta la gente que le metieron dinamita y sigue intacto; que tenía sus boquetes y no lo podían tirar”, compartió María de la Paz.
El templo en ruinas de Jesús María, de La Huerta, Jalisco, es un vestigio arquitectónico que forma parte de la Parroquia de la Inmaculada Concepción y es un elemento identitario de la población. Fotografía: Cortesía
  • El Chorro, que es una ex hacienda en el que hoy emanan aguas termales, nacidas del cerro, a donde la gente va a divertirse y a consumir agua potable.
  • El limón, la sandía y el chacal (crustáceo de agua dulce importante de la gastronomía) son los alimentos que caracterizan a La Huerta, Jalisco, y que mismos que se incluyeron en la imagen gráfica de “Soy Huertense”.

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La esencia de La Huerta, Jalisco: calidez y tradición

Hablar de La Huerta es hablar de su gente. María Paz lo describe con emoción:

“Es amor, calidez, sencillez. Es como mi casa, mi terruño, mi gente. Siempre que hablo de La Huerta, me siento orgullosa y feliz de compartir su riqueza con otros”.

Este sentimiento de pertenencia define la esencia de un pueblo que, a pesar del crecimiento y la modernidad mantiene su identidad.

“Lo más bonito de La Huerta es que, aunque ha crecido, conserva esas características de pueblo pequeño“.

El Chorro, balneario de La Huerta Jalisco. Fotografía: Albercas “El Chorro”

“No han llegado grandes empresas a invadir su esencia, y eso permite que la comunidad se mantenga unida“, explica.

Esa calidez y sencillez se perciben en cada rincón del municipio, desde sus calles pintorescas hasta la sonrisa de sus habitantes.

Es un lugar que invita a quedarse, no solo por sus paisajes, sino por la sensación de hogar que ofrece.

Preservar la historia a través de la cultura en La Huerta

La historia de La Huerta, Jalisco, es rica y diversa, y su comunidad ha sabido conservarla con orgullo.

Uno de los proyectos más importantes es el rescate del traje típico, que se llevó a cabo en 2006 como símbolo de identidad del municipio.

Traje típico de La Huerta, Jalisco. Cortes

Esta prenda no solo representa la tradición local, sino que también ha llevado el nombre de La Huerta al extranjero, con presentaciones en lugares tan lejanos como Barcelona.

El traje típico es más que una prenda; es una pieza de historia que representa quiénes somos. Es un orgullo mostrarlo al mundo”, comenta María Paz.

Además del traje típico, la música tradicional de La Huerta ha sido otro pilar en la preservación de su historia.

Desde 2006, se han producido discos que recogen las melodías que han acompañado la vida del pueblo durante décadas.

Estas iniciativas se complementan con talleres para niños, exposiciones fotográficas y actividades artísticas que buscan acercar a las nuevas generaciones a su patrimonio.

Barrios de la cabecera municipal deLa Huerta, Jalisco

Es emocionante ver cómo los niños moldean el traje típico con sus manos en los talleres de plastilina“.

“Es una forma de conectar a los más pequeños con su historia y que valoren lo que significa ser parte de La Huerta”, añade.

La comunidad, el motor de La Huerta

Si algo caracteriza a La Huerta es la unión de su gente.

María Paz destaca cómo la comunidad ha trabajado junta para impulsar el desarrollo del municipio sin perder su esencia.

“Tenemos universidades, un Hospital Regional y más oportunidades laborales, pero seguimos siendo ese pueblo donde todos nos conocemos y nos apoyamos”, explica.

La participación de la comunidad no solo se limita a los eventos culturales. Desde proyectos de infraestructura hasta actividades de educación y salud, cada habitante aporta su granito de arena para hacer de La Huerta un mejor lugar.

“El sentido de pertenencia es fundamental. Muchas veces buscamos identidades en otros lados, pero lo realmente valioso está en nuestras propias raíces”.

“Es importante que las personas se sientan orgullosas del lugar donde crecieron”, reflexiona María Paz.

Una historia que mira al futuro

A sus 78 años como municipio, La Huerta ha demostrado que el crecimiento y el progreso no están peleados con la tradición.
Templo de la Inmaculada Concepción. Fotografía: Filma Jalisco
Las nuevas generaciones, guiadas por iniciativas culturales y educativas, están aprendiendo a valorar su historia mientras miran hacia el futuro.

María Paz, quien trabaja en un centro comunitario, se siente orgullosa de ser parte de este proceso.

“Es una labor diaria, pero vale la pena. Cada actividad, cada taller, es una oportunidad para enseñar a los niños y jóvenes el valor de su patrimonio“.

“Eso es lo que asegura que La Huerta siga siendo ese lugar único que todos amamos”, concluye.

La Huerta; es un ejemplo de cómo una comunidad puede preservar su esencia mientras avanza hacia el futuro.

Con su riqueza cultural, su historia vibrante y su gente cálida, este rincón de Jalisco es un testimonio vivo del poder de las raíces y el sentido de pertenencia.


Fotografías: Soy Huertense, Filma Jalisco

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Stephanía Rosas Espinoza
Reportera de Ciudad Olinka. Estudió Periodismo en el CUCiénega de la UdeG.