Eclipse del 8 de abril de 2024 visto desde Guadalajara, México. Fotografía: Gustavo Alfonzo

El eclipse total de sol que ocurrió el lunes 8 de abril en territorio mexicano tuvo una visibilidad del 90 por ciento en el Centro de Jalisco.


Marco aún recuerda aquella vez que se oscureció el cielo en Puebla. Era 1991 y con apenas nueve años sus ojos ya habían sido testigos de un espectáculo astronómico que opacó a México, sin imaginar que más de 30 años después otro eclipse solar volvería a cautivar su mirada, pero ahora en Guadalajara.

Él no fue el único, al igual que Marco Ramos, alrededor de 4 mil ciudadanos llegaron al Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) sedientos de curiosidad por observar el eclipse de forma segura.

“Aquella vez tuvimos que encerrar a nuestro gato por si se asustaba”, recordó Marco momentos después de guardar las gafas especiales con la que pudo ver por instantes el eclipse este 8 de abril en Guadalajara.

La emoción por ver al Sol oculto al mediodía

Esta vez no hubo gatos asustados, sino niños, adolescentes y adultos que esperaban su turno para observar el eclipse a través de alguno de los telescopios y filtros que instaló el IAM, ubicado en avenida Vallarta, en la colonia Arcos Vallarta.

Las sombras durante el eclipse total en Guadalajara proyectaban forma de lunas. Fotografía: Gustavo Alfonzo

Había quien elegía las gafas para ver el eclipse por unos segundos, otros optaron por vidrios de soldador del número 14 para cuidar sus ojos; algunos prefirieron esperar su turno en los telescopios, mientras el calor matutino se respiraba en el ambiente.

“Pensamos que como era día hábil no iban a venir tantas personas, pero de acuerdo con Protección Civil Universitaria y Protección Civil de Guadalajara tuvimos una afluencia de cuatro mil personas”, declaró el Director del IAM, Héctor Hugo Ulloa. 

Este lunes, en México se vivió un eclipse solar que oscureció completamente a ciudades como Mazatlán, Durango o Piedras Negras; sin embargo, en Guadalajara este evento tuvo una intensidad de 90 por cierto, que no fue suficiente para opacar a la ciudad, pero sí para sacar a cientos de tapatíos a mirar el cielo.

Desde las 10:40 hasta las 12:30 horas (tiempo del Centro de México), la Luna impidió que el Sol iluminara plenamente el territorio mexicano. Fotografía: Gustavo Alfonzo

 

“Tuvimos cinco módulos para que la gente pudiera ver el eclipse de manera directa o indirecta, pero segura”, añadió el doctor Ulloa.

Eclipse tapatío, un espectáculo solar

Desde temprano, los alrededores del IAM lucían llenos de gente a la espera de que se abrieran las puertas. No eran ni las diez de la mañana y cientos de curiosos ya se arremolinaban en la entrada, mientras, dentro del instituto se instalaban los últimos telescopios.

Joshua Nuño fue de los últimos en llegar con su telescopio, pero rápidamente preparó su equipo para documentar el eclipse junto con su pequeña hija Sara, quien con apenas siete años ya muestra fascinación por el cosmos.

“Sinceramente a ella no sé de dónde le nació el gusto por el espacio, pero a mí también me ha gustado mucho esto desde pequeño, desde secundaria ya tenía telescopios”, relató, mientras el eclipse se mostraba a través de una pequeña pantalla de celular instalada en su telescopio.

Tapatías viendo el eclipse de Sol desde el IAM de la UdeG. Fotografía: Gustavo Alfonzo

 

Fue a las 12:09 horas cuando el eclipse solar alcanzó su máximo punto, oscureciendo tenuemente a los muros rosados del IAM y proyectando pequeñas lunas en el piso que atrapaban las miradas de quienes no volteaban al cielo.

Había quienes capturaron el momento en sus cámaras fotográficas mediante selfies que atraparon este momento histórico que apenas duró unas cuantas horas.

Se sintió el frío en la ciudad

A pesar de ser mediodía, el calor parecía que seguía de vacaciones mientras en lo alto la luna tapaba casi en su totalidad el Sol, dejando una sensación fresca que desapareció poco después para pronto volver a la cotidianidad de una ciudad que sucumbe ante las altas temperaturas.

Niños y jóvenes fueron testigos del espectáculo en el cielo. Fotografía: Gustavo Alfonzo

Según datos de la Estación Meterológica del IAM, durante el eclipse en Guadalajara disminuyó 2 grados centígrados de temperatura y descenso total de la radición solar.

Con la llegada de la tarde se fue la Luna y las miradas dejaron de apuntar al cielo. El fugaz evento astronómico culminó con rostros soleados y sonrientes, y recuerdos que quedaron grabados en las pupilas de muchos.

Los telescopios volvieron a guardarse en sus maletines después de la una de la tarde, a la espera de más aventuras, más eclipses y más lluvias de estrellas. 

Con el final de la jornada, las gafas especiales también volvieron a los bolsillos, donde quedarán guardadas hasta que un nuevo eclipse sorprenda a México, no importa que tengan que volver a pasar otros 30 años.

Durante la actividad se promovió el uso de materiales resistentes para proteger la vista de la radiación solar. Fotografía: Gustavo Alfonzo

Este texto parte de un informativo publicado por la Universidad de Guadalajara.
Texto: Pablo Miranda Ramírez
Fotografías: Gustavo Alfonzo / UdeG

FuenteUniversidad de Guadalajara
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Pablo Miranda Ramírez
Eterno aprendiz de reportero con interés en el Periodismo Científico. Colaboró en medios como El Informador, Radio UdeG Ocotlán, y en la Agencia Informativa Conacyt.