“Ay, amor ya no me quieras tanto”, una obra en la que el vagón de un tren se vuelve un refugio. Fotografía: Cortesía

Un vagón de tren puede ser un lugar de paso. Para Josefina, en Ay amor, ya no me quieras tanto, también es una oportunidad para escapar.

Después de varios intentos, ella consigue reunir el dinero necesario para comprar un pasaje y dejar atrás un matrimonio que ya no soporta.

En el tren se encuentra con otro personaje que, como ella, carga con las consecuencias de la violencia intrafamiliar.

Su propia historia comenzó en la infancia, cuando huyó junto con su madre de una situación de violencia y terminó quedándose en ese mismo tren.

Dos personas que no se conocen terminan compartiendo, más que un viaje, la soledad, el abandono y la necesidad de liberarse de aquello que durante años les ha impedido ser felices.

La obra, escrita por la dramaturga mexicana Lucero Millán, encuentra un punto de partida para recorrer las historias de sus personajes.

Resilencia. La obra toca fibras en búsqueda de atender y combatir las violencias. Fotografía: Colectivo Escénico Tres

A lo largo del trayecto aparecen distintos episodios de sus vidas y, con ellos, otros personajes que permiten entender cómo llegaron hasta ese vagón.

Para Juan Damián, director del montaje, uno de los retos principales fue precisamente llevar la violencia al escenario sin convertirla en una representación evidente.

“Tenía yo que transmitir esa situación, pero sin llegar a lo evidente o a lo obvio”.

La violencia aparece entonces de manera más sutil.

Uno de los momentos que más ha impactado al director es una escena en la que los protagonistas intercambian sus personajes:

El hombre interpreta a la mujer y experimenta, desde ese lugar, la agresión y el machismo que atraviesan su historia.

No se trata únicamente de mostrar la violencia dentro de una familia, sino de observar cómo determinadas formas de comportamiento se transmiten entre generaciones y terminan reproduciéndose en las relaciones.

Equipo. “Ay amor, ya no me quieras tanto”, en su función 50 en el Teatro Experimental. Fotografía: Colectivo Escénico Tres

La historia de Ay amor, ya no me quieras tanto comenzó durante la pandemia.

Fue entonces cuando el director leyó el texto de Lucero Millán, dramaturga mexicana radicada en Nicaragua, y encontró en su narrativa una posibilidad para llevarla al escenario.

Invitó a Humberto Fuentes y Sonia Sánchez a participar en el montaje. Ambos aceptaron y, a partir de ese encuentro, nació Colectivo Escénico Tres.

La historia detrás de Ay amor, ya no me quieras tanto

La primera función llegó en noviembre de 2021, en un teatro independiente.

Lo que comenzó como una puesta en escena de recursos limitados fue creciendo con el tiempo y llevó al montaje a distintos lugares de la República Mexicana, universidades e instituciones.


La obra también tuvo una temporada en Ciudad de México, que originalmente estaba pensada para una semana, pero terminó extendiéndose a 15 días.

Desde entonces, Ay amor, ya no me quieras tanto ha superado las 50 funciones. El montaje ha encontrado un público constante.

En al Barrio de Capilla de Jesús

La nueva temporada llega a un espacio que, de acuerdo con Damián, resulta particularmente adecuado para la obra: el Teatro María Teresa, en el Barrio de Capilla de Jesús, en Guadalajara.

El montaje sucede por completo dentro de un vagón. Esa limitación escénica termina convirtiéndose en una de sus mayores posibilidades.

La cercanía hace que el público no observe la historia desde una distancia cómoda. Los espectadores quedan frente a los personajes mientras estos reconstruyen sus recuerdos y atraviesan las distintas etapas de sus vidas.

A esa intimidad se suma la música en vivo de violín y chelo, a cargo de Alejandro López, músico formado en la Universidad de Guadalajara y colaborador de la Orquesta Filarmónica.

El propósito de Colectivo Escénico Tres es presentar espectáculos que conmuevan, que lleguen al público y que puedan dejar alguna reflexión, especialmente entre los jóvenes.

Ay amor, ya no me quieras tanto habla de violencia, abandono y soledad, pero su apuesta no está únicamente en mostrar esas heridas; está en el encuentro.
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La obra habla de dos personajes que suben a un tren cargando historias que al principio no saben cómo soltar y al tiempo que éste se convierte en un refugio van encontrando la manera.

Ay amor, ya no me quieras tanto, escrita por Lucero Millán, dirigida por Juan Damián y protagonizada por Humberto Fuentes y Sonia Sánchez, se presentará todos los miércoles de octubre a las 20:00 horas en el Teatro María Teresa, como parte del trabajo de Colectivo Escénico Tres.


Fotografías: Colectivo Escénico Tres

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  • Luis Arias

    Reportero de Ciudad Olinka. Licenciado en comunicación y maestro en Letras de Jalisco, actualmente cursando Periodismo digital. Docente en diversas universidades, guionista y con vocación de escritor.

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Luis Arias
Reportero de Ciudad Olinka. Licenciado en comunicación y maestro en Letras de Jalisco, actualmente cursando Periodismo digital. Docente en diversas universidades, guionista y con vocación de escritor.