La poesía puede permanecer en la página, pero en ocasiones puede convertirse en ruido, cuerpo, atmósfera o incluso en una experiencia difícil de separar de la música.

Eso fue lo que propuso Xenoremas durante su presentación en Taller Industria Gráfica, el 27 de septiembre, como parte de la primera edición del Festival de Arte Conceptual, organizado por Cuarta Silla en Guadalajara.

Xenoremas está integrado por Neofantasía (colectivo conformado por Elizabeth Mejía, Ana Vázquez de la Torre y Shopia Barba Heredia), junto con los proyectos sonoros Dis – Föria, de David Reyes, y Pasajera o testigo, de Luis Ham.

La propuesta parte de textos poéticos que son intervenidos mediante sintetizadores, samplers, efectos y performance corporal, con la intención de desdibujar la frontera entre poesía y arte sonoro.

“Yo empecé este archivo como un archivo de registro Neofantasías y de ahí ha mutado a ser un colectivo de artistas que estamos haciendo arte y que pensamos la poesía en otros formatos”, explica Elizabeth Mejía.

La colaboración comenzó a tomar forma a partir de una invitación para participar en un festival de música y poesía en Ciudad Guzmán.

Antes de esa presentación, algunos de los integrantes ya habían experimentado con la sonorización de textos.

La posibilidad de reunir esos trabajos dio lugar a una propuesta conjunta que después continuó transformándose.

Para Elizabeth, “Este camino es hacerlo y luego nombrarlo”.

Para ella, esa manera de trabajar permite pensar la creación desde la práctica misma, desde aquello que ocurre cuando distintas disciplinas comienzan a encontrarse.

La propuesta tampoco busca simplemente agregar música a una lectura de poesía. La intención es modificar la experiencia de escuchar los textos.

“A veces lo escrito se queda en lo escrito y si las personas no consumen la lectura o la poesía de la forma tradicional hay otras maneras de hacerlo llegar”.

El sonido se convierte así en otra vía para establecer contacto con los textos y, al mismo tiempo, para relacionarlos con el presente y con las formas contemporáneas de consumo y producción cultural.

Poesía para escuchar y sentirse

En el performance presentado en Taller Industria Gráfica, los textos fueron organizados a partir de distintos bloques temáticos.

Entre ellos aparecieron los cuerpos, la virtualidad, los fantasmas y el apocalipsis.

Cada bloque se trabajó desde una atmósfera sonora particular, buscando que los poemas dejaran de funcionar únicamente como piezas escritas.

La construcción sonora incorporó sintetizadores, samplers y distintos efectos destinados a manipular el sonido.

El delay, la distorsión y otras combinaciones se utilizaron para generar atmósferas alrededor de los textos.

“Primero desarrollamos bloques temáticos, entonces había un bloque de cuerpos, virtualidad, fantasmas, apocalipsis y a cada bloque le dimos la atmósfera que un poco pedían los poemas”, explica David Reyes, autor de Dis – Föria.

La intención, explica, era que la presentación no fuera “una lectura de poesía común y corriente”, sino una experiencia capaz de llamar la atención y producir un intercambio entre distintas formas de creación.

“Que se desdibuje un poquito la línea entre poesía y arte sonoro”, plantea.

“Que en vez de tratarlos como medios diferentes, que sea algo que pueda convertir y que pueda haber ese juego entre ambos medios”.

El cuerpo, otro medio de la poesía

A esa búsqueda sonora se suma el cuerpo. Ana Vázquez de la Torre explica que el performance incorpora la corporalidad como otro de sus elementos, mientras que la experiencia teatral de Shopia Barba Heredia contribuye a ampliar las posibilidades de la puesta en escena.

Así, los poemas no sólo son escritos también ayudan a construir una presencia.

Aunque el proyecto ya se presentó en otro espacio, la respuesta del público y las características del lugar modificaron la experiencia.

“Nos sorprendió mucho ver tanta gente acá, creo que no nos lo esperábamos”, cuenta Vázquez de la Torre.

“Todo modificaba mucho el ambiente. Las personas también”. Por eso incorporaron otros poemas y reinventaron parte de lo que ya habían presentado en Ciudad Guzmán.

Hasta el momento, reconocen, la mayoría de sus presentaciones surgieron precisamente de invitaciones a participar en otros eventos, aunque existe el interés de llevar la propuesta a nuevos lugares.

La presentación ocurrió dentro de la primera edición del Festival de Arte Conceptual, realizada del 24 al 27 de septiembre en Guadalajara, organizado por Cuarta Silla.

El encuentro reunió a más de 180 artistas en distintas sedes de la ciudad.

Y planteó una programación centrada en las posibilidades críticas y sociales del arte conceptual latinoamericano.

En ese contexto, Xenoremas encontró una manera particular de relacionarse con la idea de experimentar con los lenguajes artísticos:

No mediante la separación entre disciplinas, sino mediante su mezcla: el poema deja de ser solamente algo que se lee. También es sonido, atmósfera, presencia y cuerpo.


 

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  • Luis Arias

    Reportero de Ciudad Olinka. Licenciado en comunicación y maestro en Letras de Jalisco, actualmente cursando Periodismo digital. Docente en diversas universidades, guionista y con vocación de escritor.

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Reportero de Ciudad Olinka. Licenciado en comunicación y maestro en Letras de Jalisco, actualmente cursando Periodismo digital. Docente en diversas universidades, guionista y con vocación de escritor.