El campamento tortuguero Mayto opera con recursos propios y donaciones


EntornoEn la playa Mayto existe un campamento tortuguero único en su tipo: cuenta con infraestructura para dar vivienda a biólogos, técnicos y personal que ahí labora las 24 horas del día para conservar las tortugas marinas de esta playa del pacífico mexicano.

El campamento tortuguero Mayto nació en 2005 con el propósito de promover la educación y conservación ambiental para proteger a las tortugas marinas. En cada temporada liberan al mar alrededor de 75 mil crías.

Este campamento es administrado por la asociación civil EcoMayto y el director de este proyecto es el biólogo marino Israel Llamas González.

“El programa nació a partir de una iniciativa de la Universidad de Guadalajara y el ayuntamiento de Cabo Corrientes en el verano del 2005”.

“A través de estas dos instancias se creó un proyecto piloto donde a mí se me invitó a ser el responsable del campamento”.

A pesar de que en los primeros años el campamento tortuguero tomó bastante fuerza, ésta fue menguando conforme transcurrieron las primeras temporadas.

Al punto que perdieron el apoyo de la Universidad de Guadalajara, y el del Ayuntamiento se redujo a aportaciones esporádicas.

Ante esta situación, tres años después -en 2008-, se creó la asociación civil EcoMayto, con el marco legal para la operación del campamento.

“Algo que fue lamentable desde un principio es que las autoridades que en aquel entonces estaban impulsando el trabajo de protección de las tortugas no tomaron la seriedad o la formalidad como para llevar a cabo el programa”.

“Fue a través de la iniciativa privada, y de la organización civil de Co Maito, que se crearon los permisos y se obtuvo la concesión federal donde se establece el campamento”.

Continuar ante la adversidad

Jalisco tiene aproximadamente 23 campamentos tortugueros registrados. Algunos de ellos logran mantenerse más estables que otros y cada campamento tiene sus distintos ejes de trabajo.

Solamente hay dos campamentos tortugueros en Jalisco que operan bajo el resguardo de un programa de gobierno: el campamento de Chalacatepec y el campamento de La Cruz de Loreto, en el Playón de Mismaloya.

Estos son apoyados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAMP), porque están ubicados en santuarios.

Los demás operan mediante cooperativas pesqueras, asociaciones civiles, instituciones educativas o comunidades, como es el caso de EcoMayto.

En EcoMayto reciben ocasionalmente donaciones por parte del ayuntamiento de Cabo Corrientes, pero son apoyos muy esporádicos.

“El 90 por ciento de todo nuestro presupuesto para operar viene a través de nuestra asociación civil y se logra combinando actividades con instituciones educativas hacemos campamentos particulares con colegios, manejamos programas de voluntariado”.

“Además de que tenemos algunos patrocinadores, más que nada, empresas o fundaciones que se han comprometido a impulsar nuestro programa”.

Un programa de recepción y estadía

El objetivo de los campamentos tortugueros es mitigar el efecto de la depredación, el saqueo y la destrucción de las zonas de anidación de las tortugas marinas. Cada campamento tiene sus estrategias para revertir este efecto.

En Mayto se tiene como propósito difundir la educación y conservación ambiental a través de su programa de recepción y estadía para voluntarios.

El arranque de desove de tortugas se registra en junio y se establece su término en marzo, dejando abril y mayo como meses tranquilos, en los que casi no se tiene actividades con las tortugas.

“En algunas playas los nidos se dejan de forma natural, esto es muy raro pero es la mejor manera de hacerlo, la verdad, pero todavía es muy difícil controlar”.

“Últimamente los efectos del cambio climático están haciendo más estragos, por ejemplo aquí en Mayto muchos nidos, si nosotros los quisiéramos dejar en la playa, al poco tiempo las olas los deslavan”.

“Cada nido necesita como mes y medio para terminar su proceso de incubación entonces, durante esos 45 días, el riesgo de que la solas los destruyan es muy alto”.

Durante la estancia en el campamento, los voluntarios realizan actividades como: mantenimiento a las instalaciones, búsqueda de nidos o apoyo a comunidades cercanas.

Pero también participan en liberación de tortugas, recolección y transporte de huevos a los corrales de incubación, entre otras.

“Nuestro campamento es uno de los que incluye más labores ambientales, el eje principal es la tortuga y la actividad básica es el colectar los nidos de la playa”.

“Tenemos 12 kilómetros de playa que en las noches recorremos con la cuatrimoto, colectamos los nidos y los incubamos en un corral en donde de forma segura los nidos se desarrollan y ya después liberamos las tortuguitas hacia el mar”.

Mayto también realiza campañas de limpieza de playa, reciclaje, programas de mejoramiento de ecosistemas en el estero o reforestación de mangle.

Así como campañas de reforestación de árboles maderables y trabajo comunitario con los diferentes pueblos de la localidad.

Destrucción de hábitats, principal amenaza

Cada año el campamento tiene un promedio aproximado de mil 200 nidos que albergan a más de 110 mil huevos. De acuerdo la estadística, en promedio se liberan 75 mil crías por temporada.

Las tortugas y sus crías enfrentan varias amenazas tanto fuera como dentro del mar.

“La mayoría de las playas tiene un índice mucho menor de saqueo de huevos de tortuga como de carne, entonces, ahorita los principales riesgos se están dando de forma indirecta es la destrucción de los hábitats”.

Los desarrollo turístico también representan una amenaza para las tortugas, ya que las playas están perdiendo su zona de anidación.

Además de esto, las líneas de pesca terminan convirtiéndose en una trampa mortal para las tortugas.

Al igual que las redes camaroneras y las falsas medusas, bolsas de plástico que confunden con estos animales de cuerpo gelatinoso que les sirve como alimento.

Las devoran y provocan una obstrucción en el estómago o en los intestinos, lo que les provoca la muerte.

 

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El doctor Zavala Norzagaray del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIDDIR) Sinaloa, explicó en una entrevista para Son Playas, que las tortugas que han comido plástico se pueden identificar porque normalmente se encuentran flotando a la deriva.

Esto debido a que hay problemas de acumulación de gases en los intestinos.

Cuando las tortugas mueren en el mar son expulsadas a la playa por las mareas. En estos casos, se han llegado a realizar necropsias para identificar la causa de su muerte, encontrando diferentes tipos de plásticos y anzuelos.

Escuadrón de caparazones

En México desovan seis de ocho especies de tortugas marinas que existen: la tortuga Laúd, que es la más grande del mundo; la tortuga Verde o prieta; la tortuga Caguama, que se distingue por su coloración más rojiza y su cabeza más grande en relación a su cuerpo.

Además de la tortuga Lora, que es la más pequeña de la especie; la tortuga Golfina, que mide alrededor de 75 cm y llega a pesar 45 kilogramos y la tortuga Carey, que se distingue por sus tonos cafés y verdes que decoran su caparazón.

Lamentablemente las seis especies que visitan las playas mexicanas están en peligro de extinción.

Las costas de Jalisco reciben a cuatro de ellas: la golfina, la prieta, la laúd y la carey. Ellas llegan a esta parte del Pacífico Mexicano para la temporada de desove.


Texto: Jhoseline Ramírez para Letra Fría
Fotografías:
Campamento Tortuguero Mayto

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