"Fray Antonio Alcalde y Barriga" Pintura de Jorge Monroy Padilla
“Fray Antonio Alcalde y Barriga” Pintura de Jorge Monroy Padilla. Imagen: Enciclopedia Universidad de Guadalajara

Los aportes a la educación y a la asistencia humanitaria son algunos de los mayores legados a Guadalajara de Fray Antonio Alcalde y Barriga.

Los cuales siguen vigentes a 250 años de su llegada a esta ciudad.

Al impartir la charla “El legado de Fray Antonio Alcalde a Guadalajara”, el cronista Tomás de Híjar Ornelas, miembro del Seminario de Cultura Mexicana, dijo que el fraile dominico rindió culto a Dios, remedió a los enfermos, impulsó la educación en la niñez y en la juventud, dio protección a las mujeres desamparadas y techo al pueblo.

Esto como parte de del ciclo de conferencias “Recuperación del Centro Histórico de Guadalajara”.

El también sacerdote dijo que el legado de Alcalde y Barriga no sólo se trata de monumentos a la educación y a la asistencia social.

Benefactor. Fray Antonio Alcalde instauró, en el siglo XVIII, en Guadalajara, un hospital y una universidad al servicio de la sociedad

“Fue Obispo de Yucatán en el Nuevo Mundo en 1763. Y de Guadalajara fue nombrado el 14 de diciembre de 1771; él comenzó a una edad muy avanzada, a los 70 años”.

“Su andadura en esta porción territorial, donde en sus restantes 21 años de existencia. consolidó un legado”, señaló.

Alcalde y Barriga murió el 7 de agosto de 1792, pero entre sus obras está el desarrollo urbano de la ciudad en la zona norte.

Esto se logró gracias a la donación que en 1773 hizo el Ayuntamiento de Guadalajara al obispado, al otorgarle algunas hectáreas, donde se construyeron 20 manzanas; 16 de éstas se dedicaron a darle donde vivir a mil 500 familias.

“Habilitó otras cuatro manzanas para usos públicos y sociales, un jardín que será también donde se conecte una de las vertientes del acueducto de los Colomos, para dotar de agua potable al vecindario”.

“El Jardín del Santuario y su parroquia, dos escuelas para niños y niñas de escasos recursos”, informó.

Nacimiento del Hospital civil

Dijo que en 1785 una sequía provocó hambruna en la ciudad y el obispo.

Para paliar los efectos de la sequía, invirtió recursos para traer cereales de otros lugares y establecer comedores públicos en la ciudad, con capacidad para repartir hasta 2 mil raciones de alimentos en la comida y cena.

Antiguo Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde
Refugio. El hoy Antiguo Hospital Civil de Guadalajara fue mandado a construir por Fray Antonio Alcalde.

“A la vuelta de unos meses, enfermedades gastrointestinales provocaron la muerte de 10 por ciento de la población, en algo que se llamó la Peste de la bola”.

“5 mil de los 25 mil habitantes murieron y ése fue el aliciente para construir un conjunto hospitalario capaz de albergar hasta mil enfermos, conocido hoy como Hospital Civil de Guadalajara”, explicó.

En este espacio se habilitó, además, una escuela de enfermería, una farmacéutica, un jardín botánico, un cementerio, un templo para la atención espiritual del vecindario y de los enfermos, y un convento para los frailes.

De Híjar Ornelas destacó la importancia de honrar su memoria y tratar de enfatizar su labor y su legado: la atención humanitaria y humanística que en tiempos de pandemia nos deja una tarea muy grande.

Aportación a la educación

Esta conferencia la organizó la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz (BIOP) de la Universidad de Guadalajara y el Seminario de Cultura Mexicana.

Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz
Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz. Fotografía: Archivo UdeG

La directora de la biblioteca, Carmen Villoro, expresó que el legado de Alcalde y Barriga es muy valioso “y a todos nos toca cuidarlo, recuperarlo, respetarlo y difundirlo2.

La biblioteca es uno de los edificios del legado de Fray Antonio Alcalde, porque ahí se fundó la Real Universidad de Guadalajara en 1792″.

“Justo en el mismo año en que muere este célebre varón, con este enorme humanismo que tuvo y todo lo que nos dejó en humanismo y educación”, indicó Villoro.


Fuente: Universidad de Guadalajara
Información: Laura Sepúlveda
Imágenes: Archivo UdeG