
Pese al calor o el frío abrazador, hay quienes en las calles de Guadalajara no tienen otra opción mas que caer rendidos en un punto, el que sea, uno que les invita a ser su refugio al menos por un momento.
Ellas y ellos son personas que habitan en las calles, que –con el tiempo– para muchos transeúntes se han convertido en cuerpos que han aprendido a no mirar, para tan solo diluirlos como algo más del paisaje urbano.
A partir de fotografías de momentos en que varias personas habitan la calle, ya sea dormidos en banquetas, caminando por avenidas o descansando en espacios públicos, el artista Oscar Quevedo realizó una serie de pinturas que forman parte de la muestra Intemperie.
“Para mí es muy importante las personas que que habitan en la calle y cómo es una especie de indicador de cómo estamos como sociedad o como colectividad“, compartió.

Oscar Quevedo añadió que la idea de Intemperie se encuentra alrededor de cómo las personas sin hogar está atravesada por temas diversos: las enfermedades y la salud mental, la pobreza, el abandono, entre otros.
El texto curatorial de la muestra, hecho por Alejandra de la Garza, invita al espectador a la crítica social sobre aquellos cuerpos que se han olvidado en la ciudad:
“(…) Las figuras monocromaticas que aparecen en estas obras —personas que caminan, esperan o duermen— no son retratos individuales. Son presencias anonimas atravesadas por las fuerzas invisibles que configuran lo urbano como experiencia: el abandono, la violencia estructural y la fragilidad de existir a la intemperie (…)”
Visita la muestra:
La exposición Intemperie de Oscar Quevedo se exhibe hasta el 28 de abril de 2026, de forma gratuita en el centro cultural Casa Esquina Galeana.
Esta casona antigua está ubicada en la calle Galeana 347, esquina con Libertad, en el Barrio de las Nueve Esquinas, en el Centro de Guadalajara.
Varias de las obras están en venta. Interesados pueden escribir al autor en https://www.instagram.com/oscarivanjq/
Guadalajara vista del rojo al rosa
Las pinturas de Oscar Quevedo muestran una realidad cruda que se matiza en un monocromático rojo.

Para la serie de pinturas de la muestra Intemperie lo decidió así para que quien sea que las observe pueda acentuar el contexto que se vive a diario; sin embargo, el público le ha hecho ver esa decisión desde otra mirada.
Fue para una relación al color con la piel, con la carne y también para caramelizar o endulzar la imagen, para que no sea tan fuerte y puedas como percibirla más fuerza”.
“Pero ahora platicando con otras personas me preguntaron que si me basé como en el mosaico rojo y blanco que hay en muchas calles de las ciudad, y entonces pues quizás algo inconscientemente también que me llevó a eso”.
“Y también otras personas me dijeron que si era por los atardeceres de Guadalajara y pues los atardeceres son de las cosas que más me gusta ver, entonces puede ser que también sea alguna relación”.

Oscar Quevedo, pintura desde las disidencias
Para este artista plástico, originario de Salinas Cruz, Oaxaca, y radicado en Guadalajara, Jalisco, desde hace ocho años, la bandera que le atraviesa para crear es el de la diversidad sexual y el homoerotismo.
Pero también lo es la lucha por la justicia social. De ahí que el interés de cuestionarse sobre cómo es que una persona puede terminar en situación de calle y llevar esas preguntas a su arte.
Él comparte que justo las personas sin hogar están viviendo un desplazamiento impulsado por las instituciones de gobierno.
“En el entorno del mundial hay personas que se llevan a otras partes para limpiar la ciudad”.
“El gobierno puede decidir cualquier cosa, pero creo que la última palabra lo tenemos nosotros como sociedad”.
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“Tenemos que decidir qué vamos a hacer, qué vamos a manifestar o qué cosas podemos decir, pues al fin y al cabo el gobierno es un representante del pueblo y se supone que nosotros tenemos la última decisión”, reclamó.
Oscar recordó que como habitantes de la ciudad se puede ayudar más allá del asistencialismo hacia las personas sin hogar más, pues no sólo es regalar comida, donarles ropa; sino ayudarles escuchándoles, acompañarles y generar redes de apoyo.
“Esto puede ayudar mucho a que la ciudad empiece a fluir y se empiece a sentir mucho más amable”.
Fotografías: Iván Serrano Jauregui


