

Esta historia es sobre cómo dos personas que hablan y piensan en lenguas diferentes, y que buscan comunicarse técnica y espiritualmente a través de la música.
Un lugar llamado música (2022) es un documental que parte de la idea cliché de que la música es un lenguaje universal que trasciende fronteras.
Pero, justo, la película sólo parte de esa idea, porque demuestra todo lo problemático que es unir a dos súper estrellas de la música.
Se trata del encuentro del reconocido músico wixárika Daniel Medina de la Rosa, originario de Santa Catarina Cuexcomatitlán / Tuaperie, municipio de Mezquitic, Jalisco, y el baltimoriano Philip Glass, reconocido compositor y estudioso de la música de culturas no occidentales.
Esta película documental, del director Enrique M. Rizo, explora las peripecias del encuentro de esos dos mundos.
“Ambos vienen de polos opuestos de la sociedad que representan culturas muy distintas“.
“Ellos han encontrado crear un lugar donde se pueden entender”.
“Es un documental para celebrar algo que tiene la cultura wixárika, que es la profundidad de su música y cómo llega a conectar”, explicó Enrique M. Rizo en entrevista para Filmofilia Mx.
Un lugar llamado música (A place called music) se puede ver en la plataforma Mubi.

La voz de los dioses
Para Daniel, lo que hace con su violín no es mas que interpretar lo que le comunican las deidades que guían a su comunidad.
En Santa Catarina Cuexcomatitlán, tanto Daniel como Erasmo Medina son músicos reconocidos, cuyo compromiso va de la mano con los mandatos tradicionales.
De ahí se desata el conflicto de los riesgos que conllevaría que ambos músicos jaliscienses trabajen con Philip.
Por su parte, al pianista de Nueva York lo respalda una carrera como estudioso de la música de culturas no occidentalizadas, pero no desde el escritorio, sino desde ser partícipe al interior de comunidades en varios países del mundo.

Esta película aborda cómo ambas partes trabajan con el genuino interés de conocer el mundo del otro, para hacer una colaboración en la que ambas partes son protagonistas.
A través de una amistad que carece de palabras pero que abunda en música, Daniel y Philip demuestran que la música también es un lugar y que en ese lugar existe un entendimiento de las formas más abstractas de los sentimientos humanos.
Sobre los protagonistas:
Daniel Medina de la Rosa es un músico tradicional de la música espiritual del pueblo wixarika, de Santa Catarina Cuexcomatitlán / Tuaperie, quien recibió la encomienda y don de la música de las deidades de la naturaleza.
Como miembro de su comunidad, ha ocupado cargos relevantes y es considerado “anciano” por su conocimiento profundo de la herencia espiritual Wixárika.
Ha completado dos veces el ciclo de cinco años como Jicarero del Centro Ceremonial de Santa Catarina.

Phillip Glass, nacido en Baltimore, Maryland, es un compositor de música clásica minimalista. Estudió en la Juilliard School de Nueva York. Su reconocimiento internacional aumentó desde la aparición de su ópera Einstein on the Beach (1975).
Prolífico compositor, ha trabajado en diversos ámbitos como la ópera, la música orquestal, la música de cámara o el cine. Trabaja habitualmente con el Philip Glass Ensemble. Ha colaborado con Paul Simon, Linda Ronstadt, Yo-Yo Ma, Doris Lessing y Robert Wilson.

Datos de producción de “Un lugar llamado música”:
País: México.
Dirección: Enrique Muñoz Rizo.
Guión:Enrique Muñoz, Patrick Danse.
Producción: Cathia Cuevas, Enrique Muñoz, Marion d Ornano, Leonardo Heiblum.
Fotografía: Iván Vilchis.
Sonido: Gerson Escudero, Matías Barberis, Gabriel Villegas, Carlos Cortés.
Reparto: Daniel Medina, Philip Glass, Erasmo Medina
Estreno en el Festival Internacional de Cine de Morelia: 2022
Fuente: Pimienta Films


