Una serie de relatos recontruyen a Ahualulco del Mercado, Jalisco. Los recuerdos, los sucesos, los lugares aparecen en el libro Ábaco de Granizo, del escritor originario de este municipio de la Región Valles Ernesto Lumbreras.

Quien viajó en el tiempo y presentó este nuevo título durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2022.

En este libro hace un recorrido por las calles, la naturaleza y los personajes que dan esa recreación de Ahualulco del Mercado, desde los imaginarios de Ernesto Lumbreras con esa visión infantil que atañe al recuerdo.

Panta es uno de los nombres que resuenan en estos relatos, quien se encarga de llevar agua hacia cada casa como si se tratara de un manantial viajero, y a quien le acompaña un ayudante.

“Ábaco de Granizo”, de Ernesto Lumbreras. Fotografía: Eladio Quintero

Estos relatos ocurren en un pueblo donde el agua es como un “botín de guerra”, donde a sus pobladores se les quita la posibilidad de beber agua de su antiguo manantial.

Ahualulco es dejada en las páginas como un sitio de realismo y fantasía, construido desde la problemática, y aquello que cambió el curso de la vida normal.

Dicho libro se puede conseguir en las tiendas en línea de Ediciones Era y El Sótano.

Ahualulco del Mercado, el elemento de un trayecto literario

Para Ernesto Lumbreras, “el punto de partida de esta colección de relatos fue nuestro arroyo maternal que se llama el Cocolisco, piscina natural para los niños y lo jóvenes de hace muchos años”.

Así, Ahualulco es ese “punto de partida en términos emocionales, en términos de iniciación”, dijo en entrevista para Ciudad Olinka.

Historia. “Ábaco de Granizo”, de Ernesto Lumbreras, remite a su natal Ahualulco de Mercado. Fotografía: DRVMX en Flickr

Este libro “engloba un momento de transición, el fin de mi infancia y el comienzo de mi adolescencia”.

El agua es “el énfasis que yo hago respecto de la llegada del agua en botellones, el agua embotellada, y la cancelación de los pueblerinos de beber agua”, de forma libre en un manantial de más de 300 años.

Con esa problemática es que parte Ernesto Lumbreras sobre su Ahualulco, que es “ese centro magnético de mis evocaciones, metáforas para recrear mi paraiso perdido, mi edad de oro”.

“Ábaco de Granizo”, de Ernesto Lumbreras, en cada párrafo hay un conjunto de sensaciones

Ernesto buscó, primero, encontrar esa paleta cromática de los paisajes humanos y naturales, “esa sintaxis” para dar con la descripción de su pueblo.

Pero en el proceso, al comenzar con la escritura, “estaba invocando fantasmas que me acercaban a ese tiempo perdido”.

En la Región Valles de Jalisco. Ahualulco de Mercado desde las alturas. Fotografía: Francisco Enrique Camacho Mezquita / Flickr

Por ello, dijo, en cada párrafo “sí había cierto temblor, cierto temor, había fascinación, pero también cierto desasosiego”.

Ernesto Lumbreras jugó un rol entre esos fantasmas personales; el que considera más entrañable es el de su padre, pues otro de los puntos del cual partió, fue su muerte cuando él era tan solo un niño.

El autor se encontró fuera de una zona de confort con este libro, ya que “la narrativa es un género novedoso para mí”.

Los formatos en los que principalmente se ha desarrollado son el ensayo y la poesía, “aunque de pronto en el ensayo, muy especialmente en el ensayo, me permitía novelar cierto pasaje”.

Una segunda parte espera

En el futuro, Ernesto Lumbreras visualiza la existencia de una segunda edición de Ábaco de Granizo, al “incorporar nuevos personajes que les tengo esbozo”.

Será el próximo año cuando salga una novela, “cuyo final concluye en Ahualulco sobre un hecho histórico”.

Y con ese hecho histórico, se refiere a “la masacre de de un pastor protestante”.

“Era un pastor nacido en Gales, que llega a Ahualulco amparado por las leyes de libertad del credo y es masacrado por una turba de católicos borrachos en mi pueblo”, confirmó el autor.

Autor

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Reportero de Ciudad Olinka. Estudió Periodismo en el CUCiénega de la UdeG. Ha colaborado para medios como El Descafeinado.