El periodista y autor Javier Valdez regresó a la FIL Guadalajara a través de 60 plumas solidarias de autores mexicanos, latinoamericanos y de los Estados Unidos en el libro “Javier Valdez, El Bato: 1967-2017” donde recuerdan al amigo, colega y periodista asesinado el 15 de mayo de 2017.

En el espacio de la FIL “Bitácora para habitar el caos” en el marco del Encuentro Internacional de Periodistas, amigos y colegas del reportero sinaloense reflexionaron sobre su legado en el periodismo local a través del texto editado por el Semanario Ríodoce.

El Bato, presentación libro Javier Valdez
Presentación del libro en el Encuentro Internacional de Periodistas. Fotografía: Adriana González

Para el corresponsal de El Universal, Raúl Torres, el libro ilustrado con la memorable fotografía de Javier mostrando el dedo medio—, le genera un profundo sentimiento de contradicción.

“Porque este libro no debería de existir, no aún, y no de esta manera: porque Javier Valdez debía estar vivo físicamente. Y que conste que digo ‘físicamente’ porque creo que, de otras formas, El Bato sigue vivo entre nosotros”.

En un mundo con Javier Valdez, el autor ya hubiera publicado tres libros y no hubiera uno solo sobre él.

Uno de estos versaría sobre del ejército y el narco, sobre cómo ha vivido la tropa esta guerra contra la gente. Encontraríamos historias sobre soldados que, en su fuero interno, cuestionan muchas de las órdenes que han tenido que ejecutar”.

Javier Valdez regresa a la FIL
Raúl Torres. Fotografía: Adriana González

A Javier Valdez le gustaba la música, era un lector voraz, le gustaba la poesía y la escribía; también le gustaba Real de Catorce y tocaba la batería.

“Javier Valdez intentó ser diputado por el Partido Revolucionario del Trabajo, fue cartero, contaba chistes en la hora de la comida, era desvergonzado y de risa fácil”, reseñó Raúl Torres.

El director del Semanario Ríodoce, Ismael Bojóquez, aseguró que desde 2002 Javier Valdez asistió regularmente a la FIL Guadalajara donde presentaba sus libros y se saludaba a sus amigos de todo el continente.

La más reciente edición del Semanario Ríodoce del pasado 27 de noviembre se tituló “Javier Valdez regresa a la FIL” con el presente libro, un perfil amplio y generoso de 60 plumas amigas.

Ismael Bojórquez. Fotografía: Adriana González

“El libro logra lo que nos propusimos: es un gran perfil de Javier. Creo que fue, es y seguirá siendo, por mucho tiempo, un buen homenaje para él”, dijo.

La primera parte de las 128 páginas que componen el texto aborda “el primer impacto” o lo que pasó en las primeras horas después del asesinato de Javier Valdez.

El escritor Élmer Mendoza inaugura el texto, luego se desgranan los textos de amigas y amigos colegas como Adela Navarro, Alma Guillermoprieto, Marcela Turati, Juan Villoro, Raúl Torres, Balbina Flores Martínez, Guillermo Osorno, Griselda Triana, Jon Lee Anderson, Diego Enrique Osorno, John Gibler, Julio Hernández, Ana Cristina Ruelas Serna, Ismael Bojórquez, el mismo Javier Javier, entre otras generosas amigas y amigos periodistas y escritores.

Otra idea que tiene este libro es seguir con la exigencia de justiciay agradecer a la gente que, en estos cinco años, nos acompañan en hacer justicia”, dijo.

El colaborador de The New York Times y la revista Gatopardo, Guillermo Osorno, destacó que el reciente texto humaniza al “Bato” y, al mismo tiempo, desmitifica al periodista, y lo acerca al lector.

“Al volver a humanizar su figura procuramos que no se olvide, que no esté enterrado en el pasado porque está vivo o que se le entrone en una idea, pero el libro da una idea fresca, entrañable y compleja de Javier”, destacó.

Javier Valdez regresa a la FIL
Guillermo Osorno. Fotografía: Adriana González

Para Guillermo Osorno, los textos que leyó de Javier Valdez le llevaron a salir de su burbuja social y repensar la idea de un periodismo local por la importancia que tiene conocer esas realidades en todo el país.

La periodista y amiga de Javier Valdez, Marta Durán de Huerta, lo recuerda por la amistad que sembró a través de las entrevistas que le concedió.

“El Bato era un chingón, era de veras genial, con un buen humor, que se burlaba de todo, de todos y de sí mismo, y de lo que tenía que reírse, un ejemplo de congruencia, de amor al oficio y amor a la vida”.

La coordinadora del Observatorio sobre la Libertad de Expresión y Violencia contra Periodistas de la UdeG, Celia del Palacio Montiel, destacó el esfuerzo de una edición que rememora el legado del periodista y pone en centro de la discusión la violencia contra los periodistas.

“Más de 60 que escribieron sobre su vida, su obra, trayectoria y trascendencia de una obra de este gran periodista, un homenaje para él y el recordatorio de la injusticia de los crímenes contra periodistas”, concluyó.


Fuente: Universidad de Guadalajara
Información: Adrián Montiel
Fotografías: Adriana González

Suscríbete a nuestro boletín en Telegram:

📰📲 https://t.me/ciudadolinka

Autor

Artículo anterior“Caja llena de cajas”, diálogos con Ernesto del Toro
Artículo siguienteTrino Camacho, primer tapatío ganador de “La Catrina”
Colaborador en Ciudad Olinka. Ha laborado para medios como Gaceta UdeG, Radar Sonoro, El Diario NTR Guadalajara y A dónde van los Desaparecidos.