EntornoLa historia en materia de astronomía y meteorología en Guadalajara tiene su propia narrativa desde el siglo XIX.

Las pugnas entre liberales y conservadores a lo largo de los años han protagonizado un papel importante en los procesos de educación superior y en la investigación científica. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en octubre se celebra la Semana Mundial del Espacio, para honorar la contribución de la ciencia y la tecnología espaciales.

Una de las instituciones que aborda estas ciencias es el Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), un referente para los tapatíos. 

Es un organismo dedicado a la investigación desde hace 133 años, nacido a partir de una iniciativa a nivel federal el 2 de abril de 1889, instalado en la entonces Escuela de Ingenieros de Guadalajara.

Ese mismo año se establecieron el Observatorio Astronómico Nacional, el Observatorio Astronómico Central, ubicado en la azotea del Palacio Nacional, y otros más en las ciudades de Zacatecas, León y Mazatlán; de los cuales solo se mantiene en sus instalaciones originales el IAM.

El académico investigador del IAM, Durruty Jesús de Alba Martínez, hace un recuento histórico del instituto.

Antecedentes astronómicos tapatíos

El físico Durruty de Alba explica que la práctica astronómica en la capital jalisciense tiene antecedentes desde las primeras universidades, ya que esta materia era parte del plan de estudios. 

Un ejemplo de esto es que el 13 de julio de 1804 por medio de un oficio se gestiona abrir el curso de artes en el Seminario Conciliar Tridentino del señor San José por parte del obispo de la diócesis tapatía, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo.

Era en el curso de artes en las universidades medievales donde se incluía la astronomía y las matemáticas. Asimismo también describe que era una materia importante para la formación de los sacerdotes.

Por otra parte, uno de los pioneros en la materia y precursor de la divulgación científica fue Agustín de la Rosa y Serrano, rector del Seminario Conciliar de Guadalajara en 1867 y autor de obras como Lecciones de Astronomía, Adiciones a las Lecciones de Astronomía, entre otros.

Otro de los hombres iniciadores fue Gabriel Castaños, originario de Tepic y fundador de la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, quien junto a Carlos F. de Landero y Castaños realizaban periodismo de ciencia y divulgación científica.

El primer observatorio profesional y particular se estableció en la casa de Gabriel Castaños, ubicada en la calle San Francisco, misma que ahora es conocida como Av. 16 de Septiembre. Este fue nombrado como Observatorio Astronómico de Guadalajara.

En 1884  determina la longitud de Guadalajara, un problema técnico importante para determinar la posición de la tierra, según narra Durruty.

Y en este mismo observatorio se analizó el tránsito de Venus, observaciones determinantes para poder medir la distancia entre la tierra y el sol.

Crecimiento de la investigación

Para 1913 quedó a cargo del Observatorio Astronómico de la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara Severo Díaz Galindo y es el 12 de octubre de 1925 que el instituto se integra a la Universidad de Guadalajara como primera dependencia dedicada a la investigación científica.

Severo Díaz aportó observaciones relacionadas con el conocimiento general de las características del sol, fenómenos volcánicos y la interacción entre ambos. Así como las cuestiones de la relatividad.

“En esos años estaba en boga pensar que la actividad en el Sol podía tener influencia en fenómenos vulcanológicos como la erupción del Vesubio, o incluso el tener que ver con temblores o fenómenos meteorológicos intensos”.

En un artículo de 1909 Severo Díaz Galindo analizó las posibilidades de vida en los planetas del sistema solar y en planetas de otras estrellas; una de sus observaciones fue que en los sistemas de estrellas dobles y múltiples, no era posible.

También se interesó por la meteorología, y fue entonces que con observaciones únicamente desde la Tierra, sin contar aún con satélites, determinó la causa de la lluvia en Guadalajara.

“Él establece que a una variación de las presiones atmosféricas en la frontera, días después en Guadalajara se producen lluvias”.

Un espacio lleno de curiosidad

Uno de los datos relevantes dentro de las instalaciones del IAM, según menciona el investigador, es que en el edificio principal hay una piedra donde en el año 1928 se determinó la aceleración de la gravedad.

Este objeto es parte de la red gravimétrica nacional, un punto de referencia importante.

En la actualidad, el IAM cuenta con el Observatorio Astronómico Robótico Primavera el cual se encuentra en su total funcionamiento en actividades de divulgación y enseñanza. 

Cuenta con tres áreas de investigación como lo son la astrofísica, meteorología y ciencias ambientales, con aproximadamente 15 académicos.

Como parte de las actividades del IAM también se tienen los Viernes de Ciencia y un Círculo de Películas para continuar con la divulgación científica.


Fotografías: Instituto de Astronomía y Meteorología | UdeG

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Reportera de Ciudad Olinka. Estudió Periodismo en CUCiénega de la UdeG.