Ojos de Dios


Las artesanías del pueblo de los wixaritari, que habitan en la Región Norte de Jalisco, han consolidado una idea visual sobre su cultura en todo México, por medio del comercio de las mismas.

Dicho proceso se equipara a la creación de una marca, asegura María Eugenia Pérez Cortés, profesora de Diseño para la Comunicación Gráfica en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG.

Ella, junto con Agustín Tonatiuh Hernández Salazar, ha estudiado cómo la artesanía wixárika se ha consolidado como un branding, y lo dan a conocer en la investigación El arte wixárika: un lenguaje visual para la defensa de su cultura

“Desde la teoría del diseño, este pueblo originario ha creado un discurso de identidad a partir de la imagen popular que se tiene de ellos”.

Y que a partir de la obra que los rodea han hecho un exitoso ejercicio de ‘branding’“, compartió Pérez Cortés, durante una presentación de la presentación del número 101 la revista Cuaderno, de la Universidad de Palermo, Argentina.

Del arte a la marca

Refirió al teórico André Stolarski, quien asegura que el branding y la cultura son conceptos excluyentes.

Pues el primero se sitúa en el plano del mercado, el consumo y el capitalismo; mientras que la cultura está en el plano del arte y la vida en comunidad.

Cualquier cosa puede convertirse en una marca, en la medida que puede construir y acumular reputación”.

“Pero también generar y mantener grupos de personas que se interesen por ellos”.

En ese sentido, añadió, las artesanías creadas mediante la chaquira y el estambre, por parte de creadores wixaritari han generado vínculos emocionales entre las obras y la gente.

Indicó que sus obras de arte y artesanías los ha posicionado en un imaginario de “chamanes artistas”.

Dado que los colores psicodélicos y mensajes están vinculados a una profunda conexión espiritual entre el ser humano y la naturaleza, por medio del consumo ritual del peyote.

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“Aunque en la artesanías de los wixaritari prevalecen los objetos ceremoniales y se mantienen los símbolos y materiales utilizados de sus rituales, en el arte moderno ellos han introducido nuevas técnicas de expresión y es constante el estilo de representación“.

El nacimiento de una marca propia

Recordó que los cuadros de estambre y los objetos cubiertos por chaquira cobraron popularidad desde mediados del siglo XX en las sociedades mestizas.

“En 1965, un antropólogo le pide al artista wixárika Ramón Medina que realice cuadros de estambre con narrativas y mitos“.

“Para la exposición del Museo de Artes Étnicas de la Universidad de California”.

“Él hace el encargo pero de forma muy personal, pues lo vuelve colorido y con diseños psicodélicos y lo hace moderno“.

"Grandes maestros del arte wixárika", acervo de Juan Negrín,

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“Este arte dejó de ser simple y los artistas comenzaron a realizar elaboradas narrativas visuales de sus mitos, creencias y rituales“.

La docente añadió que ese arte wixárika escapó a lo que ocurre en las vidas cotidianas de 70 mil integrantes de dicho pueblo originario.

Mismo que se ubica en localidades de la Sierra Madre Occidental mexicana, en los estados de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas.

“Este arte de estilo propio escapa a la comunicación ritual entre la comunidad y sus dioses, para volverse en transmisores universales de la etnia”.

De ahí en adelante, las piezas coloridas se convirtieron en una marca que difunde su cosmovisión, por medio de la venta de las artesanías.

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Reportero de Ciudad Olinka. Ha colaborado en Gaceta UdeG, Kä Volta, Revista Colibrí, El Diario NTR Guadalajara, Radio UNAM y Radio UdeG Ocotlán.