Por: Cristina Arana, Jonathan Bañuelos y Pablo Miranda Ramírez.


Suenan los cláxones de los automóviles, las banderas negras y rojas ondean por afuera de las ventanas. Casi es medianoche, pero la celebración aún empieza.

Después de 70 años, Atlas es campeón del futbol mexicano.

Con la voz ronca, Herón Figueroa, uno de los fundadores de la Barra 51, se dice contento y sorprendido. Como si no pudiera creer que por fin se hizo realidad uno de sus sueños desde que era niño.

“Ya se me hacía que no lo hacíamos, pero afortunadamente, bendito sea Dios, se logró el campeonato. Sufrido ¿no? Un campeonato, a lo Atlas”.

Y lo fue. Tras empatar el marcador global 3-3 contra León, y disputar el tiempo extra, los rojinegros rompieron la maldición desde la tanda de penales.

Cuando el delantero Julio Furch anotó el gol definitivo, el Estadio Jalisco estalló en júbilo.

 

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En las malas y las peores

Es jueves 9 de diciembre, media hora antes del mediodía y Herón se alista para viajar de Guadalajara a León, donde la ‘Furia rojinegra’ enfrentará por la noche al equipo local en el partido de ida de la final del Apertura 2021 de la Liga MX.

Viaja, como lo ha hecho la porra desde 1998, a donde se pueda, con tal de apoyar al Atlas en las buenas, la malas y las peores.

Han sido más los sucesos negativos, pero siempre hay esperanza de escribir un capítulo glorioso.

Reconoce que ser aficionado de este equipo es sentirse constantemente como en una relación sentimental que llega a su fin: Amor y decepción.

“Dice mi papá: ‘son malos y picados, siguen ahí cuando no han ganado nada en tantos años’. Le digo que no sé, algo me enamoró. Dirían por ahí que es una relación tóxica”.

Cree que este año sí es el bueno, y por fin se bordará en telas rojinegras la anhelada segunda estrella.

Unidos por la derrota

El sociólogo Alfredo Rico Chávez explica que el futbol es un deporte muy accesible para la sociedad, lo que propicia que existan individuos que compartan la afición y fomenta que se creen vínculos.

“El futbol es un referente de integración social que te permite socializar, convivir, tener temas de conversación, aspiraciones comunes”

“Y construir en términos sociales un espacio común que compartes con otros y que eso alimenta el espíritu y sentido de la existencia de las personas”.

En Guadalajara ese sentimiento de pertenencia se puede observar en los aficionados al Atlas.

Son seguidores que año con año esperan volver a saborear un campeonato como hace siete décadas, arrastrando el infame apodo de “equipo perdedor”.

Además de que este equipo creció a la sombra de otro que también tiene fuerte presencia en la ciudad: Chivas de Guadalajara.

El auge de los campeonatos de los rojiblancos fue otro de los puntos que opacaron a los ‘zorros’ en el futbol mexicano.

Pero esa esperanza de alcanzar el campeonato es parte de lo que mantiene unida a la afición atlista. Aunque el sociólogo sospecha que también puede ser reflejo de esa idea de que la cultura mexicana tiene una vocación orientada a la derrota.

“Parece una vocación a inclinarnos con los perdedores o los que no ganan”.

“En el caso de Atlas no sólo es un equipo que no ha ganado, sino que despierta ese deseo de un día ver coronado el esfuerzo”.

Ese eterno anhelo del campeonato podrá detonar en dos escenarios: preservar ese sentimiento de frustración si se pierde la final. O ver terminar ese maleficio celebrando junto a su fiel afición.

“Es un fenómeno que va a desatar emociones de manera explosiva”.

 

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Acariciando el campeonato

Después de 22 años Atlas llegó a una final. En el Verano de 1999, dotado por las ganas de triunfo de sus jóvenes canteranos enfrentó al Toluca, que en su momento era una máquina de hacer goles y le dio batalla.

El partido se definió en penales, y la escuadra mexiquense salió airosa.

A decir del periodista deportivo, Omar Pérez Campos, este partido es importante porque es la segunda final que juega el Atlas, desde que existe el formato de liguilla hace 50 años.

“Han nacido, vivido y fallecido aficionados sin ver al Atlas campeón”.

En el actual torneo, de la mano del director técnico Diego Cocca, los ‘zorros’ calificaron a liguilla como segundo mejor.

Llegaron a la final tras vencer en cuartos a Monterrey, y a Pumas en la semifinal.

El comentarista, con 16 años de experiencia en los medios, comparte que la actual directiva de Atlas, Grupo Orlegi, fue clave en este despertar del club, pues impulsó una “transformación”.

“Desde la directiva fueron insistentes en que se tenía que crear una cultura ganadora desde las bases, y fue el cambio más rápido de lo que ellos creían que iba a ocurrir”.

El reto será, dice, demostrar que no fue “chiripazo” llegar a estas instancias y que ahora se ve al Atlas como un equipo que puede dar batalla.

Un complejo escenario

Pero no será sencillo. Atlas y León hicieron 29 puntos en la fase regular del torneo, por igual número de triunfos (ocho), empates (cinco) y derrotas (cuatro). Pero los zorros anotaron 21 goles y los “panzas verdes” 20.

Un gol de diferencia colocó a los rojinegros en segundo lugar.

Esa mínima diferencia hizo que para esta final el cierre sea en casa y eso ilusiona. Por la imaginación, una escena donde el árbitro da el silbatazo final y Atlas se corona campeón en el Estadio Jalisco. Pero no hay que confiarse.

“Es algo que nadie se podía imaginar porque hasta hace poco no parecía posible y menos cerrando en su estadio. Podría romper ante su afición esa malaria”.

Herón también así lo cree. Dice que han pasado por tantas amarguras que este año tiene que ser de celebraciones.

“Vamos a cerrar en casa y ahora sí que la afición y todos estamos volcados para hacer pesar el Estadio Jalisco como nunca”.

El equipo que enamoró con su estilo

Herón, de 41 años de edad, recuerda que desde su infancia hizo un clic con el Atlas.

Le gustaron los colores, su forma de jugar futbol. También quiso ser diferente a sus familiares que en su mayoría le iban a Chivas.

“Algo tiene Atlas que te enamora y ese algo fue el que me hizo ser rojinegro, ser diferente a la demás gente de Guadalajara”.

Para el doctor en Antropología Social por el Colegio de Michoacán, Emmanuel Casillas Patiño, quien estudió la historia del futbol en Guadalajara, cuando Atlas se fundó en 1916 cambió la escena futbolística local.

El equipo mostraba un estilo de juego “más vistoso, más elegante” al de la época: pases a ras de pasto, asociación entre los jugadores en la cancha, evitando los balonazos o la disputa física por el balón.

“Para el contexto local, para la ciudad, desde su fundación ha sido muy importante, y en las últimas décadas muchos de sus jugadores han destacado (como Márquez o Guardado) y han sido futbolísticamente la columna vertebral de la Selección Mexicana”.

Esa parte también hace importante al club dentro del futbol mexicano, es decir, el apoyo a jóvenes futbolistas, incluso formados desde su cantera, y por ello el mote de la Academia.

Pese a las décadas de sequía de títulos de liga, desde 1951, comparte Casillas Patiño, el equipo ha logrado mantener su estilo y su apoyo a la cantera y en cierto punto, la afición lo reconoce.

Hogar. El Estadio Jalisco es la casa de los Zorros del Atlas y los días de partido se llena de fieles aficionados que acuden a alentar a su equipo favorito. Fotografía: Atlas.

Décadas de pasión que aún arde

Cuando el equipo rojinegro obtuvo su primer campeonato las televisiones apenas hacían su aparición en México.

En ese año, 1951, ni siquiera existía el Estadio Jalisco, pero la pasión atlista no ha perdido su brillo desde hace siete décadas.

El sociólogo Alfredo Rico Chávez, profesor investigador del Centro Universitario de Tonalá (CUtonalá), recuerda que hace 70 años la rivalidad entre Atlas y Chivas ya existía.

Aunque es posible que ese 22 de abril de 1951 esa rivalidad haya alcanzado uno de sus puntos más álgidos.

“Se dieron cita en el Parque de Oblatos incontable cantidad de aficionados y partidiarios de ambos clubes”, detallaba El Informador en sus páginas del día siguiente a la final.

En sus titulares, ese diario tapatío acusaba al árbitro El Cuate Salceda de beneficiar a los rojinegros con un penalti que le dio la victoria sobre el Chivas.

 

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Al mismo tiempo, el periódico reportaba la derrota del León, y dada la mecánica de los torneos de ese entonces, Atlas se coronó campeón.

“Los rojinegros de Atlas se han coronado campeones oficiales de futbol de la rama profesional 1950-1951, al vencer a los Rayados de Guadalajara por el mínimo escor de un gol a cero”.

En ese entonces se jugaban torneos largos, como hoy en Europa, dónde resulta campeón el que más puntos haga durante el torneo.

El maestro Rico Chávez estima que aún deben haber aficionados chivistas que desean que Atlas no alcance el campeonato.

Pero también otros más que discretamente esperan que los rojinegros por fin obtengan una nueva victoria.

“Espero que cualquiera que sea el resultado no desate violencia, y sí me gustaría ver que el espíritu frustrado de los atlistas se viera reconfortado con un campeonato”.

En la ciudad de la Furia

Para el partido de vuelta, en el Estadio Jalisco, Atlas se enfrentaba a un marcador adverso con un gol de desventaja, por lo que la apuesta era ganar sí o sí y no permitir que León pusiera el balón en sus redes.

Pese a la derrota en el partido de ida, la afición atlista no bajó la guardia y mantuvo las esperanzas hasta el último minuto.

 

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Los días y horas previas al partido, la noche del 12 de diciembre, aficionados presumían sus playeras rojinegras en espacios públicos de la ciudad.

En los cruceros, no faltó quien se pusiera a vender banderas con el escudo del Atlas. La Barra 51 fue al hotel de concentración del club, una noche antes, a mostrar que estarán ahí en las buenas, malas y peores.

Son horas antes del silbatazo final y Herón cree que sí quedarán campeones, pero cualquier cosa puede suceder. Mantiene una incertidumbre, pero se imagina campeón.

“No sé qué va a pasar. La mayoría vamos a estar en shock, no sé, será una alegría bastante, ir a festejar a los Niños Héroes. No me quiero adelantar, a ver qué se nos ocurre”.

Y ocurrió. Al igual que Herón, miles de aficionados celebraron el triunfo del Atlas. Una victoria que corona a la afición que año con año se mantiene fiel a la furia rojinegra.


Fotografías: Atlas.

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