"Hidalgo" Jose Clemente Orozco, en el antiguo Congreso de Jalisco al interior del Palacio de Gobierno
“Hidalgo”, de Jose Clemente Orozco, en el antiguo Congreso de Jalisco al interior del Palacio de Gobierno

Por Ezequiel Hernández Lugo, cronista de Lagos de Moreno


Cuando Don Miguel Hidalgo y Costilla inició la Guerra de Independencia en el pueblo de Dolores, Guanajuato, no era un personaje desconocido para los habitantes de Lagos de Moreno.

Por eso muchos de los pobladores de El Bajío Mexicano se unieron al movimiento emancipador, pues lo conocían, estimaban y respetaban.

Según información del cronista de Lagos de Moreno, Ezquiel Hernández Lugo, el cura de la Parroquia de Dolores solía ser invitado en la fiestas religiosas de Nuestra Señora de la Merced.

“Para completar la nómina de predicadores para Fiestas Mercedarias, era solicitado el Señor Cura del Pueblo de Dolores D. Miguel Hidalgo y Costilla”, menciona el cronista.

Se hospedaba en el Mesón de la Rinconada, frente al templo, y desde sus balcones, platicaba con el pueblo y comerciantes”.

En ese entonces, los mesones estaban hasta el tope; las plazuelas, rinconadas y callejuelas estaban repletas de tenderetes (puestos instalados) y manteados; aquello era una gran fiesta.

“Las pezuñas de las bestias de las carretelas y caballeros llenaban de ruido los céntricos empedrados. La Villa de Santa María de los Lagos se convertía en toda una feria regional”.

Plaza de Lagos de Moreno
Histórico. Frente al templo principal de Lagos de Moreno se hospedaba Miguel Hidalgo durante las fiestas religiosas de la Villa de Santa María de los Lagos. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Aliados y amigos

Algunos laguenses invitaban a estas tertulias a Hidalgo. “Fue en esas tertulias donde los señores comentaban la experiencia de Estados Unidos con su independencia y reflexionaban con las ideas de la Revolución Francesa que proclamaban: igualdad, fraternidad y libertad”.

El cronista se ha encargado de documentar algunos célebres laguenses cuya relación con el llamado “Padre de la Patria” los llevó a respaldarlo en el Movimiento Insurgente, como:

  • Pedro de Aranda, quien fue el primer laguense que se une a Hidalgo y participa en la toma de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato.Después se lo mandó a sublevar la zona Norte con el nombramiento de Comandante Militar de Coahuila.
  • Pedro Moreno, quien comandó ejércitos insurgentes y resistió en en lo más alto de la Sierra de Comanja, en los límites de Jalisco y Guanajuato, donde construyó el Fuerte del Sombrero.Ese sitio fue su centro de operaciones y resguardo de su familia, para de ahí salir a sus incursiones guerrilleras.
  • Los hermanos de Pedro Moreno: Pascual y su esposa Venancia Anaya, quienes ayudaron a Hidalgo con gente, armas y caballos en Guadalajara. Pascual participó en la Batalla del Puente de Calderón.
  • Santiago González fue quien siguió con la lucha en la Sierra de Comanja, Ojuelos, y mayorazgo de Ciénega de Mata hasta el año 1820, cansado de la guerra consiguió el indulto y se une luego al Ejército Trigarante y participa en la toma de la Ciudad de México.
  • José Ignacio Pablo Anaya, su esposa María de Jesús Muñoz de Hermosillo y sus hijos: Gral. Juan Pablo, quien se une a Hidalgo en Guadalajara.Él participó en la Batalla de Calderón, luchó en la Guerra de Independencia, colaboró en la Consumación y fue diputado en el primer Congreso.

Y así como ellos, muchos laguense más siguieron los pasos del libertador de México.

Un viaje a las fiestas típicas del Jalisco colonial

En estas fiestas de la antigua villa se aspiraba la limpia frescura en las viviendas para recibir a invitados, amigos y familiares, comparte Hernández Lugo.

"El jarabe", de Manuel Serrano
Obra. “El jarabe”, de Manuel Serrano. Esta pintura muestra cómo eran los saraos del siglo XIX en el Bajío Mexicano.

“Por las tarde se disponía del patio principal y a las amistades se les atendía con mate (bebidas alcohólicas fabricadas con aguardiente, azúcar, hierbas, canela y agua), dulces y mistelas”.

La música era parte de la fiesta. “La mayoría de las casonas tenían clavicordios, violas, flautas, panderos, guitarras y salterios. Era costumbre cultural laguense, que fuesen las damas anfitrionas las ejecutantes“.

Los jóvenes en ese entonces se divertían en los “saraos”, donde se bailaban danzas, minués y cuadrillas.

“En la noche, en el salón iluminado con candelabros o pendientes de las cornucopias de los austriacos espejos, seguían los juegos, el de prendas era el preferido y consistía en pasar a un asistente en medio. Los demás se pasaban un anillo de mano en mano diciendo: ‘El Rey pasa por aquí'”.

“A un tiempo paraban el movimiento pidiendo al jugador del centro adivinara quien tenía el anillo; y si no acertaba, dejaba una prenda”.

“Luego de reunir buena cantidad de prendas, venían los castigos: Declamaciones, cantos, bailes, imitaciones, declaraciones amorosas, etétera”.

Pero todo esto era bajo la severa mirada de sus padres, quienes aprovechaban las reuniones para tratar de asuntos de sus haciendas, comercio, impuestos y de política o las festividades de las cofradías.

La mujeres lucían peinetones con delicadas mantillas, abanicos y sombrillas. Los caballeros usaban bota para la faena del campo y para las tertulias y saraos, calzado corto; en ellos eran imprescindibles los bastones con puño de metal.

 

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Reportero de Ciudad Olinka. Ha colaborado en Gaceta UdeG, Kä Volta, Revista Colibrí, El Diario NTR Guadalajara, Radio UNAM y Radio UdeG Ocotlán.