Por Hilda Monraz

Soy historiadora no sólo por lo que estudié y por mis investigaciones, sino también por mi fervorosa inclinación al pasado, mi nostálgica visión de los documentos antiguos, la constante búsqueda de evidencias en mi familia sobre lo que pasaba antes de que yo naciera y sobre todo porque me atrae la investigación que explica el presente.

Esta columna se llama “La brújula de Clío” porque las herramientas que usa la historiadora son muchas, aunque se pueden encerrar en dos básicas: el espacio y el tiempo.

Con ellas delimitamos lo que estudiamos y lo podemos analizar con más detalle. Clío (Κλειώ) es la musa de la historia y la poesía épica según los griegos, contexto en el que se ha rastreado la más antigua noción de historia: investigación.

En estas entregas me dedicaré a hablar de una mezcla entre historia, cultura y feminismo en la región occidente del país, principalmente en Jalisco.

Ideas compatibles

Pienso que probablemente he sido feminista toda la vida, porque mi formación educativa promovió esa postura política en muchos sentidos. Me educaron en el catolicismo, pero eso no se contrapone a la mayoría de las consignas feministas.

Incluso se pueden complementar. De hecho, hace algunos pocos años entendí que mi militancia es con el feminismo católico, el cual abordaré en posteriores textos.

Luchadoras. A lo largo de la Historia, las mujeres encontraron formas para hacerse escuchar en espacios dominados tradicionalmente por hombres. Fotografía: Cortesía Hilda Monraz

Aquí adelanto que la lucha por la igualdad, la visibilización de las mujeres en la historia y el reconocimiento de su trabajo es algo que puede verse en el pensamiento católico y que es claramente compatible con el pensamiento feminista occidental.

En ese sentido, es útil tener en mente que el feminismo se ha reconocido en muchas acepciones: como movimiento social, discurso de derechos, filosofía, pensamiento radical, confrontación y cuestionamiento académico, entre otras.

Sin embargo, es más o menos un consenso que se declare como una forma de vida y de ver a la vida desde el reconocimiento de ser mujer y la situación social que de ella deriva.

En la mayoría de las culturas la feminidad es una posición diferenciada a la masculina y en casi todas inferior a ella.

El feminismo es una postura que surge de la -muchas veces dolorosa- introspección, y la lucha por la igualdad. En el mundo este discurso y esta manera de vivir siendo feminista ha tenido distintas génesis y motivaciones.

Una mirada al Occidente del país

La historia del feminismo lo remite apenas al siglo XVIII en una visión eurocéntrica en la que pareciera que hasta la Revolución Francesa algunas mujeres entendieron esta revisión hacia ellas mismas y las opresiones que vivían con respecto a los varones.

Me permito poner en duda tales afirmaciones y extender la línea más atrás, o hacia otros lugares que no sean Europa.

En Jalisco la historia del feminismo está muy ligada a las trayectorias de todas las mujeres: sean líderes políticas, sociales, obreras o sean “del pueblo”.

 

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Es innegable que el reconocimiento de los derechos de las mujeres sea en parte por la lucha de las feministas, aunque ellas se nombraron así durante la Revolución Mexicana. Esa coyuntura dio pie a bastantes cambios sociales y culturales en el país y también en esta región.

Pero desde antes ya había mujeres que pelearon por su distinción y por su propia vida; justicia en los más amplios términos.

Es necesario hablar entonces del feminismo incluso como una versión y revisión cultural de la sociedad jalisciense y del occidente de México. Las mujeres son parte fundamental de la cultura en estos lares, aunque no todos lo reconozcan.

Las cazcanas, las criollas, las mestizas, las negras, las mulatas, las blancas; todas las que conforman esta región.

El feminismo nos permite buscarlas, encontrarlas, visibilizarlas y darles su respectivo lugar en la Historia.


> Las opiniones expresadas en “Editoriales” son responsabilidad exclusiva de las y los columnistas, y no representan, necesariamente, el pensamiento de este medio de comunicación.

> Ciudad Olinka busca generar espacios para generar diálogo sobre las distintas manifestaciones sociales, que forman parte del mosaico de identidades colectivas, en cuanto a la cultura en Jalisco y sus regiones.


Fotografías: Cortesía Hilda Monraz.