Calles de Tapalpa
Calles de Tapalpa. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Por Elena Preciado Gutiérrez

Hijo soy de mi raza; corre en mis venas
sangre de los soberbios conquistadores.
Alzaron mis abuelos torres y almenas;
celebraron su gloria los trovadores.

Ricardo Jaimes Freyre


Me siento con energía
pensando en mi antepasado,
Don Marcelino Preciado,
a escribir genealogía.

La historia inicia en Madrid,
donde nació Marcelino,
el primer Preciado vino
de aquellas tierras del Cid.

En mil setecientos treinta
con dos hijos llega a México
descubriendo nuevo léxico
la vida será distinta…

Van Dámaso y Juan Antonio
creciendo en este país,
guardando en cierto velís,
de la vida el patrimonio.

Hace ya trescientos años
mi genética pasea…
sacando al árbol la brea
con nuestros ojos castaños.

Juan Antonio viajó en barco
aquí se casó con Bárbara
Francisca Michel, en fárfara
vivieron en Ojo Zarco.

El año sesenta y seis
en aquel siglo dieciocho
al bautizar al girocho
cayó el agua sobre gneis.

La parroquia San Antonio
de Tapalpa ha registrado
su nombre: Ignacio Preciado
Michel… y su matrimonio

con Micaela I. Cobián
y a partir de ese momento
en Tapalpa, mi concento,
mis ancestros nacerán.

Ma. Guadalupe Inocente,
una tía chozna, nació
seis de enero como yo,
grata sorpresa se siente

al leer que me llevaba
¡ciento ochenta y siete años!
El mismo día su cumpleaños
la familia festejaba.

El diecisiete de abril
de mil ochocientos uno
fue un buen día como ninguno
bajo aquel tejamanil,

al mundo llegó Aniceto
Preciado Cobián, el niño
generado con cariño
por la magia de un gameto.

Saludo al tatarabuelo
de mi padre, habitante
del universo gigante
bisabuelo de mi abuelo.

En Tapalpa se casó
con María Ventura Vázquez.
El consejo “no te enfrasques
en un pleito” bien siguió.

Y tuvieron siete hijas
más un varón: Miguel Cleofas
Preciado Vázquez, estrofas
para familias prolijas.

Quiso el destino que este hombre
desposara dos hermanas
al tañer de las campanas
aunque la historia me asombre.

Dos Enríquez Vizcaíno
compartieron el esposo
que pecó de vanidoso,
pero nunca de zaíno.

La primera mujer fue
Antonia, con ella tuvo
seis hijos y los mantuvo
en una hacienda grancé.

El más pequeño se llama
niño José Encarnación,
y en cada generación
este nombre se proclama.

Gran pesar en la familia
pues la madre falleció,
envuelta en suave chevió
velan en triste vigilia

Murió la luz del cocuy
los niños huérfanos son,
Miguel tocó el corazón
y desposó a Nina Chuy.

Estos extraños esposos
nueve vástagos tuvieron
que tíos de mi abuelo fueron
y jugaron amorosos

con todos sus hermanastros
En total la cuenta daba
quince bocas que cuidaba
Nina Chuy bajo los astros

Al escuchar esta historia
mi corazón se ilumina
los ojos con lluvia fina
honran la antigua memoria

Y siento el alma vibrar
por eso digo a mi padre
cuando canta la caladre
gracias por investigar.

Y aquí sigo describiendo
nuestro árbol genealógico
ese código biológico
en las células viviendo.

Caminando por la acera
norte de la calle Hidalgo,
mi bisabuelo oyó algo
que marcará mi carrera.

José Encarnación Preciado
escuchó cuando Amparo
Cisneros Gómez, en claro,
gritó desde el otro lado:

-¡Me caso con el primero
que pase!- Después apoca
el enojo, cierra boca
y mira con ojo fiero.

Entonces José pasó,
pidió de Amparo la mano.
El padre aceptó ufano,
con ese hombre la casó.

Y tuvieron trece hijos
(sólo vivirían nueve),
los recuerdo mientras llueve,
rodeada de regocijos.

El misionero Miguel;
Lupe, con ropa bordada;
Toña, a Dios consagrada;
Un muy travieso Manuel;

Seño Mary y sus panelas;
Tío Paco y esposa Esther;
Nacho, un amor de entender;
Tío David en las escuelas;

Pina siempre sonreía
y murió con elegancia…
Vueltas al sol de distancia
que me llenan de alegría.

Manuel Preciado Cisneros
con Teresa de la Torre
toda una vida recorre
entre cantos de camperos.

De los hijos de mi abuela
sólo nueve le vivieron:
niños que bien aprendieron
de la vida y de la escuela.

Jesús Francisco Preciado
de la Torre, mi papá,
que comiendo un tinapá
estudiaba el enunciado.

Miguel los toros azora;
Manuel vendía forrajes;
Concha Lupe con sus viajes;
Ángeles: platicadora;

Luis que se sube a la peña;
Chepe bigote y desgorre;
José Guadalupe corre;
Con Bety la más pequeña.

Paco Preciado y Esther
el dos de enero se unieron
en matrimonio y vivieron
muy felices para ver

a sus tres hijas crecer:
Marcela, Cintia y Elena.
dándoles la vida plena
para decidir y hacer.

Sergio Juárez y Marcela
se casaron en galana
boda y, tras años, mi hermana
dio a luz una mozuela.

¡Oh! Árbol inacabado
(trescientos años) fascina
y llega hasta mi sobrina:
Amaia Juárez Preciado.