Nueva Galicia, Plaza de Armas, Guadalajara siglo XVII
Nueva Galicia, Plaza de Armas, Guadalajara siglo XVII

Uno de los personajes olvidados por la historia oficial de México es Juan Antonio Montenegro y Arias, quien fue de los primeros ideólogos insurgentes que promovió la independencia de la Nueva España, antes de que lo hiciera Miguel Hidalgo.

Juan Antonio de Montenegro nació el 26 de abril de 1769 en Sayula, Nueva Galicia (hoy sur de Jalisco), en la casa marcada con el número 4 del portal de la Sangre de Cristo.

Sus estudios académicos los hizo en su pueblo natal. En 1782 se trasladó a Guadalajara para estudiar latín y el Curso de Artes y Teología del Seminario Conciliar de San José, beneficiado con una beca que le otorgó el obispo fray Antonio Alcalde.

Estudió en el Seminario de Guadalajara, luego viajó a la capital del virreinato, para matricularse en el Colegio de San Ildefonso, donde estudió Derecho Canónico, así como en la Real y Pontificia Universidad de México, de la que obtuvo la licenciatura en Teología.

De nuevo en la capital de la Nueva Galicia, incorporó su grado académico a la novel Real Universidad de Guadalajara y se doctoró en 1794.

Un año antes de su titulación como doctorado, a sus 24 años de edad, el 28 de septiembre de 1793, en su habitación en Sayula fue el primero en levantar la voz a favor de la independencia de México.

Dicha manifestación la hizo frente ante Manuel Velasco y algunos compañeros de estudio.

Montenegro expuso los detalles de una conspiración para independizar a la Nueva España del dominio real, cuyo plan consistía en lo siguiente:

Establecer una república libre, dividida en doce provincias, un congreso o asamblea compuestos de un diputado por cada una de ellas […] Los cargos habrían de ser temporales y elegibles […]”

Las razones que justifican la independencia eran, según Montenegro, que los reyes carecían de título justo para poseer esta tierra “que habían tomado por la fuerza”.

“Los vasallos sólo están obligados a guardar fidelidad a los reyes, cuando éstos consultan a su bien, pero que los de España sólo habían sido unos tiranos de la América, poniéndoles unas alcabalas y contribuciones cuantiosas, y extrayéndoles crecidos cabales”.

Él y Francisco Primo de Verdad y Ramos, influidos por la ideología Juan Jacobo Rousseau, manifestaron la necesidad de independizarse de la Nueva España, por lo cual debería de abolirse la monarquía. Tal cual había sucedido en Francia.

Al hacerse pública su manifiesto, Montenegro fue acusado por Manuel Velasco ante el Tribunal del Santo Oficio, por lo que fue aprehendido y sometido a juicio junto con otros compañeros que lo apoyaban.

Gracias a un lucido discurso para su defensa y por haberse retractado de sus ideas, se le condenó a una pena menor de un año de prisión, que cumplió recluido en el Convento de la Santa Cruz de Santiago de Querétaro.

Después fue desterrado por diez años de la Ciudad de México.

En diciembre de 1801, el obispo Juan Ruiz de Cabañas lo ordenó sacerdote. En 1802 lo nombró capellán del Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Talpa.

Al ser penitenciado del Santo Oficio, vio truncada su carrera académica y durante los acontecimientos de la Independencia, hasta donde se sabe, se mantuvo al margen de los mismos.

Una vez consumada la Independencia se manifestó a favor del sistema republicano y se opuso al Imperio de Agustín I.

A finales de 1823 figuró en la lista de diputados por Guadalajara al Congreso Nacional Constituyente. Aunque sólo participó del 30 de octubre al 4 de noviembre y, aquejado por una grave enfermedad, se retiró de las sesiones del Congreso.

Se tiene registrado que el 9 de abril de 1833 falleció muy probablemente como víctima del cólera morbus.

Sin embargo, el historiador Federico Murguía, en su libro Próceres y personajes ilustres de Sayula, declara tener un documento firmado por Montenegro el 7 de junio de 1835, fecha en que el Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Guadalajara le concedió el disfrute de una capellanía, instituida en el Templo de la Tercera Orden de su pueblo natal.

El autor del libro agrega que para el 17 de marzo de 1837 este personaje de la historia de Jalisco ya había fallecido.

Se cree que el haber borrado el nombre de Juan Antonio Montenegro de la historia oficial tuvo que ver con la censura de su época, que ejercía el Tribunal de la Inquisición.

Lo que es cierto que Montenegro fue el iniciador de las pautas ideológicas de la Independencia de México, que fueron retomada años después por Miguel Hidalgo.