Deforestan ribera del Río Pitillal. Fotografía: Alfonso Baños
Daño ambiental. Al menos 150 sauces, que conformaban un kilómetro de bosque de galería, fueron derribados por personal del ayuntamiento vallartense. Fotografía: Alfonso Baños

Por Alejandra Valenciano, para La vida en la costa y Perimetral


EntornoGrupos ecologistas de la Bahía de Banderas alertaron vía redes sociales que se estaba talando y removiendo vegetación en la ribera del Río Pitillal, en Puerto Vallarta.

Al principio los activistas temieron que se tratara de un nuevo proyecto inmobiliario; sin embargo, se enteraron que la devastación de alrededor de un kilómetro de bosque de galería, que significó la pérdida de al menos 150 sauces, la causó personal del ayuntamiento.

La alerta fue el miércoles 17 de junio 2020 y tras un día de incertidumbre, el alcalde Arturo Dávalos informó, mediante un video, que la presencia de maquinaría y desmontaje de la zona natural obedecía a un plan de mitigación y prevención de inundaciones.

Por lo tanto, las obras en la desembocadura del río contaba con el aval de la Dirección de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano, y Obras Públicas, aseguró el presidente municipal.

“Estamos quitando los árboles, los sauces que están en medio de lo que es el cauce del Río Pitillal. Es una recomendación de la Comisión Nacional del Agua, es una recomendación de Protección Civil municipal”.

Esos sauces nunca debieron de haber crecido, nunca debieron dejarlos crecer, porque eso se tiene que mantener limpio para que el agua fluya y no tener problemas de inundación”, comentó.

Lejos de tranquilizar, el mensaje desató la indignación de activistas y expertos en manejo de ecosistemas de la bahía, debido a que no se consultó el proyecto y tampoco se presentó una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

Pese a que Arturo Dávalos expresó que los sauces “nunca debieron dejarlos crecer”, la Comisión Nacional de Biodiversidad (Conabio) considera que los bosques de galería se desarrollan a lo largo de corrientes de agua, más o menos permanentes, y se encuentran en lugares de clima caliente y templado.

Según la publicación de la Conabio de 1998, titulada La diversidad biológica de México, estas plantas están arraigadas en el fondo de cuerpos de agua de corriente lenta y estacionaria, tanto dulce como salobre. También a orillas de zanjas, canales y remansos de ríos.

Zona talada. La galería era un ecosistema que ayudaba a la infiltración de agua y permitía derivar nutrientes para animales marinos de la Costa de Jalisco. Fotografía: Alfonso Baños

Se trata de agrupaciones arbóreas muy heterogéneas, de cuatro a 40 metros de altura que comprenden árboles de hoja decidua perenne, decidua o parcialmente decidua.

Iniciar el desazolve sin tomar en cuenta la riqueza natural del cauce, compromete los recursos naturales del municipio y su relevancia.

Una simple acción “preventiva” provocó un daño ambiental

Lo único que existe de por medio es un oficio del 20 de noviembre de 2019, que el subdirector de Medio Ambiente municipal, Helios Hernández Hurtado, envió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para solicitar a la autoridad federal auna excepción de la MIA.

La justificación es que realizarían “mejoramiento de la capacidad hídrica” para trabajos de desazolve, apelando al artículo 7 del reglamento de la Ley de Equilibrio Ecológico y la Protección del Medio Ambiente en Materia de Evaluación del Impacto Ambiental.

Dicha ley establece que la MIA no será un requisito cuando “las obras o actividades que, ante la inminencia de un desastre, se realicen con fines preventivos o, bien, las que se ejecuten para salvar una situación de emergencia”.

El 27 de noviembre, el ayuntamiento recibió la autorización de la oficina federal a través de un oficio firmado por Armado Romero Barajas, subdelegado de Planeación y Fomento Sectorial, para lo que se creía era una acción preventiva nada más.

Pero los 150 árboles talado por el ayuntamiento de Puerto Vallarta es una tarea que la Semarnat no podría autorizar.

Alfonso Baños, investigador del Centro Universitario de la Costa (UdeG), reconoce la importancia de hacer labores preventivas de cara a la temporada de lluvias, pero cuestiona la forma en que se realizan.

Para él la alerta entre ambientalistas es una muestra de la complejidad de ordenar justamente el territorio y de establecer un diálogo adecuado entre las necesidades y las realidades.

“Me parece que la necesidad de tener un desazolve es importante; eso es correcto. La inconformidad tiene que ver con el procedimiento de desmontaje de la zona natural. Este con abuso de la maquinaria, de llegar y hacerlo lo más rápido posible y sin las consideraciones hacia el medio ambiente, es el tema que está a discusión”.

El Río Pitillal es una de las estampas e ideas más recordadas para los visitantes de Puerto Vallarta, al tratarse incluso de una especie de frontera.

El académico también comentó que desde una perspectiva económica y social es importante la obra de desazolve, “pero parece que no se equilibra con la parte natural”.

Preocupación. Activistas se reunieron en el punto, para protestar contra las acciones emprendidas por el gobierno de Puerto Vallarta. Fotografía: Alfonso Baños
Preocupación. Activistas se reunieron en el punto, para protestar contra las acciones emprendidas por el gobierno de Puerto Vallarta. Fotografía: Alfonso Baños

“Y de lo que se trata es que todas las intervenciones de la ciudad vayan armonizadas en términos de sustentabilidad, que estén equilibrados los tres elementos: sociedad, economía y naturaleza”.

Parte de los cuestionamientos que surgieron al darse a conocer la obra del gobierno municipal fue desconocer si la limpieza del cauce en ese cruce al norte de Vallarta, pasó por la aprobación o revisión del Consejo Municipal de Ecología o una socialización con especialistas.

Ante la tala irreparable, protesta social

Las insuficientes explicaciones del gobierno municipal y el daño ambiental derivaron en una manifestación pacífica en el río, la tarde del sábado 21 de junio, por parte de la sociedad.

Pidieron vestir de blanco y evitar llevar plásticos de un solo uso. En medio de la pandemia, también hicieron énfasis en el uso obligatorio del cubrebocas.

Llegó un centenar de personas, hicieron una meditación para pedir perdón a la madre tierra, se presentó un espectáculo dancístico, hubo música.

Algunos activistas hicieron un posicionamiento, en el que exigen al ayuntamiento una explicación clara, una disculpa pública y que asuma su responsabilidad de cuidar los bosques de la región Costa.

Un daño ambienta que nos perjudica a todos

El biólogo Roberto Ornelas explicó a quienes asistieron a la protesta sobre la importancia de los bosques en riberas o los bosques de galerías, como el que tenía Puerto Vallarta hasta hace unos días.

Así como la relevancia de los sauces, las higueras, los escurrimientos en los meandros, las aves, los mamíferos, los reptiles, concluyó su intervención aseverando.

“Cumplen varias funciones biológicas que quienes se encargaron de dejar este escenario seguramente desconocían”.

Mediante el arte. Mediante performance, se realizó un ritual para ofrecer disculpas a la Tierra por la destrucción del ecosistema vallartense. Fotografía: Alfonso Baños
Mediante el arte. Mediante performance, se realizó un ritual para ofrecer disculpas a la Tierra por la destrucción del ecosistema vallartense. Fotografía: Alfonso Baños

De acuerdo con Ornelas, estos ecosistemas combaten el cambio climático al mejorar la calidad del agua que llega al océano y aportar los sedimentos y nutrientes, que alimentan a organismos marinos: corales, crustáceos, peces, delfines y ballenas.

La vegetación ayuda a retener los sedimentos como lo mencionó el biólogo.

“Toda esta tierra que ahorita está floja, la vegetación y las raíces ayudan a atrapar este suelo y regulan la cantidad de sedimentos que se depositan en el océano; con sus raíces ayudan a filtrar el agua hacia los mantos friáticos y a mantener una recarga de gua en estos sistemas”.

“Si no tenemos un espacio como éste, entonces el agua se evapora porque los rayos del sol entran directamente y no hay un árbol que amortigüe estos rayos de sol, por lo que aumenta la sensación térmica y por ende el calor que sentimos es mayor”.

Cuando visité el sitio de las obras de desazolve, las aves aún trinaban y su sonido competía con el ruido de la maquinaría.

Según los activistas, en el lugar que se “limpió” para revenir daños por lluvias se encontraban nidos de aves: calandrias, pericos, zanates, bienteveo considerada biodiversidad nativa en el bosque se irá regenerando entre lo que quedó.

De acuerdo con ellos, tomará alrededor de 20 años recuperar los 150 sauces llorones que, calculan, fueron talados.