Arte urbano. Ambas estatuas se encuentran ubicadas en la avenida Dr. R. Michel. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

Guadalajara ya tiene otras dos esculturas de la diosa romana Minerva, que también custodian a esta leal ciudad.

Sin embargo, no están en una glorieta ni en una fuente, no son de metal y tampoco tienen un tamaño monumental.

Lo que sí es que están en dos camellones, son pequeñas y fueron creadas para recordar que en la zona metropolitana hay espacios para el arte urbano, que han sido olvidados.

Dichas obras forman parte del proyecto Las otras Minervas… Las derrotadas, del artista Francisco Orozco. Este joven emprendió ambas creaciones como parte de la maestría en Educación y Expresión para las Artes, de la Universidad de Guadalajara.

Las dos Minervas están creadas a mano, a partir de fibra de vidrio y resina; miden 1.20 y 1.60 metros, respectivamente, y no tienen extremidades.

Incluso están rotas, fragmentadas en diagonal, pues ambas recuerdan a la vialidad que divide a la sociedad tapatía: la Calzada Independencia.

Las nuevas Minervas cuestionan la segregación social artística, que se vive al oriente de Guadalajara. Fotografía Iván Serrano Jauregui
Creaciones. Las nuevas Minervas cuestionan la segregación social artística, que se vive al oriente de Guadalajara. Fotografía Iván Serrano Jauregui

“Por mis rumbos empecé a notar que hay varios pedestales desiertos, mobiliario urbano donde se ve que había placas, sobre algún evento histórico ocurrido ahí; ahora sólo está la base de cemento“, compartió.

“Me cuestioné que por qué desaparecían, se las robaban o se caían al tiempo. Me interesó intervenir esos espacios y me di cuenta que muchos están del lado oriente de la Calzada”.

El creador recordó que la mayoría del arte público, impulsado por los actuales gobiernos, se acentúa en el lado poniente de dicha vialidad, que ha dividido a Guadalajara desde su fundación.

“A veces se relega el trabajo cultural e incluso cuidar los espacios públicos. Por eso decidí hacer dos Minervas y colocarlas en pedestales olvidados, de este lado de la Calzada“.

“Y por eso tienen una grieta que las atraviesa y representa a esa avenida, esa división que lastima socialmente a Guadalajara, que es representada por la Minerva”.

Fue tanto su interés de llevar creaciones a una zona que ha sido relegada del imaginario artístico de la ciudad, que decidió convertirlo en su proyecto de maestría, desde hace año y medio.

"Las otras minervas", Francisco Orozco. Dos nuevas Minervas en Guadalajara. Fotografía: Iván Serrano Jauregui
Recuperación. Las dos esculturas están colocadas en pedestales en los que antes había placas conmemorativas, mismos que han sido olvidados. Fotografía: Iván Serrano Jauregui

“Decidí hacerlo sobre eso, sobre espacios vacíos, abandonados en la ciudad, donde hubo algo y fue retirado y ya nunca se le dio mantenimiento“.

Su intención, asegura, es reflexionar sobre las políticas culturales, a dónde llegan y de dónde vienen; así como cuestionar la obra pública.

El poder identitario de las nuevas Minervas en Guadalajara

Ambas esculturas son una mezcla de diferentes representaciones de dicho personaje de la mitología romana, así como de su versión griega, la diosa Atenea.

El interés de Francisco Orozco de retomarla viene de un trabajo de investigación sobre las apropiación de la cultura griega por parte de la romana, además de asumir que ésta es un icono tapatío.

“Me pregunté: ¿cómo la gente de la ciudad se podía identificar con algo? y pues mucha gente la ubica (a Minerva)”.

“Aquí la gente no va a una galería a ver una obra, va caminando o en su auto; busqué que la figura fuera reconocida a partir de su contexto (como tapatío)”.

“La persona dirá: ‘ya entendí que es una Minerva, pero ¿por qué está quebrada, por qué tiene una grieta en medio, por qué en este lugar?'”.

Fragmentadas: Las dos Minervas cuentan con una fractura diagonal, que representa la Calzada Independencia, una herida que afecta socialmente a la ciudadanía tapatía. Fotografía: Cortesía de Francisco Orozco

“La Minerva fue un gancho para tomar la ciudad, quiero que la gente lo sienta propio”.

El artista instaló las obras el miércoles 17 de junio. Ese día, varios transeúntes lo cuestionaron sobre si sus obras sí eran la Minerva; situación que él considera un logro.

¿En dónde se encuentran?

Sobre dos pedestales abandonados en camellones de la avenida Dr. R. Michel se encuentran Las otras Minervas.

Se trata del cruce con avenida González Gallo, frente a las instalaciones del SIAPA, y en el crucero de la avenida Salvador López Chávez, frente al Parque González Gallo. Ambas se encuentran a 1.34 kilómetros de distancia.

El también egresado de Artes Plásticas, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), explicó que contaron con el apoyo del Ayuntamiento de Guadalajara y Palestra Arte Contemporáneo Emergente para la colocación.

El propósito es que las obras estén colocadas en estos sitios de tres a seis meses, con posibilidad a renovar el permiso con el ayuntamiento.

Francisco Orozco instalando
Instalación. Las dos esculturas son resultado de la maestría que cursó Francisco Orozco. Ambas las colocó en camellones, con apoyo del Ayuntamiento de Guadalajara. Fotografía: Cortesía

“Mis minervas no pretenden estar ahí por siempre. La resina y la fibra de vidrio se dañarán con el tiempo, tampoco quiero que sean eternas“.

El creador asume que podrían dañar la obra; pero, según comerciantes de la zona que charlaron con él, puede que duren mucho, ya que no están hechas de metal y por ello nadie las robarían.

“Estaría padre que esto sea un experimento y ver cuánto tiempo estarán ahí”.

Dijo que originalmente pensó en crear varias esculturas que estarían en la zona de Revolución, Analco, Parque Agua Azul y otras, pero al final optó por crear sólo dos con cuerpos semi completos.

Francisco Orozco es especialista en arte gráfico, pero poco a poco se fue adentrando a la creación escultórica. Durante su posgrado en el CUAAD se enfocó a esta rama, así como en la intervención artística y el arte objeto.

“Las otras Minervas”, de Francisco Orozco

Fotografías: iván Serrano Jauregui, Cortesía de Francisco Orozco