Lola Álvarez Bravo

 


Una de las pioneras de la fotografía modernista en el país fue Dolores Martínez de Anda, mejor conocida como Lola Álvarez Bravo. Nacida el 3 de abril de 1903 en Lagos de Moreno, en la Región Altos Norte de Jalisco.

Esta mujer, quien en 1916 se mudó a la Ciudad de México, destacó por su trabajo fotográfico, en el que realizó retratos a personalidades como Frida Kahlo y, además, fue jefa del Departamento Fotográfico del Instituto Nacional de Bellas Artes, hoy INBAL.

En 1935 colaboró en una exposición de artistas mujeres organizada por María Izquierdo. Por esos mismos años, la fotógrafa colaboró con la revista El maestro rural, entonces editada por la Secretaría de Educación Pública.

Sus primeros trabajos en la fotografía fueron de corte documental, pues comenzó con imágenes que retrataban la vida cotidiana de las calles del país.

retrato de Frida Kahlo, por Lola Alvarez Bravo
Retrastista. Frida Kahlo fue una de las personalidades fotografiadas por Lola Alvarez Bravo

De acuerdo con el INBAL, la artista llegó a declarar:

“En mis fotos hay cosas de México que ya no se ven más. Si tuve la suerte de encontrar y plasmar esas imágenes, pueden servir más adelante como un testimonio de cómo ha ido pasando y transformándose la vida, imágenes que me llegaron muy hondo, como electricidad, y me hicieron apretar la cámara”.

Ella fue una figura central en el renacimiento cultural post-revolucionario de México, y entre sus fotografías más reconocidas internacionalmente estaban las tomadas a su amiga Frida Kahlo, a mediados de la década de los cuarenta.

Su lente capturó también imágenes de líderes sociales, esculturas prehispánicas y arquitectura, entre otros.

Fotomontaje de Lola Álvarez Bravo
Creativa. La fotógrafa jalisciense creó una serie de fotomontajes, que abordaban la cotidianidad mexicana

Con el paso del tiempo, sus disparos dejaron de enfocarse sólo en lo documental para dar paso a una fotografía más experimental, con lo que consiguió realizar técnicas como el fotomontaje, fotomural y fotograma, contextos en los que incursionó durante 1935. Para 1964 presentó su primera exposición individual.

La artista de la lente se retiró de la actividad profesional al transcurrir el año 1989, no sin antes recibir reconocimientos a su talento, tales como la presea Doctor Mariano Azuela y la medalla de Jalisciense Distinguida.

En 1924, se casó con Manuel Álvarez Bravo y fue cuando adoptó sus apellidos, los cuales, aun después de separarse, conservó hasta su muerte ocurrida en 1993, por lo cual se le conoce como Lola Álvarez Bravo.

E 1981, el Gobierno de Jalisco le otorgó una medalla de distinción por su contribución a las artes, y cuatro años después, se instaló una placa en su honor en el histórico Teatro Degollado de Guadalajara.


Fuente: Notimex