Por las calles del pueblo el humo de la leña se confunde con la brisa fría. Abrigados, los primeros fieles abarrotan el templo mientras otros tantos esperan fuera hasta que el olor a pólvora anuncia la llegada de los invitados. Entre gritos, aplausos, cohetes, rezos y risas, una vez más Melchor, Gaspar y Baltazar saldrán a bendecir las aguas que bañan Cajititlán.

Como desde hace casi cuatro siglos, los Reyes Magos se convierten en los protagonistas de las fiestas patronales de la localidad de Cajititlán, y casi al final de los festejos llega el momento cumbre para ese pequeño pueblo de Tlajomulco de Zúñiga con un tradicional paseo por sus decoradas calles, donde las figuras son escoltadas por fieles que danzan, creyentes que rezan y niños que usan coronas de plástico.

Esta vez, Baltazar fue el primero en dejar la iglesia, seguido de Gaspar y Melchor. Ante los tímidos rayos de Sol los tres reyes de Oriente iniciaron su recorrido por las calles de Cajititlán acompañados de sus guardias, abriendo paso para que los santos patronos fueran venerados en un camino marcado a veces con tela, a veces con flores, a veces sólo con asfalto.

Y sobre ese camino improvisado algunos fieles, arrodillados, esperaban a que las figuras pasaran encima de ellos como señal de agradecimiento y bendición, mientras otros tantos acompañaban a los Reyes Magos calle tras calle hasta llegar a la Laguna de Cajititlán, donde tres barcas esperaban a las santas figuras.

Tradición. Doña Concepción es una de los miles de fieles de Cajititlán; este año le dedicó flores perfumadas a los tres santos. Fotografía: Raúl Méndez

Pero antes de llegar a la laguna los patronos pasean y se acercan a sus fieles. María Concepción fue una de ellos, quien esperó paciente el paso de los Reyes Magos. “Ya vienen”, dijo cuando los vio, después fue a una mesa donde tenía unas flores y con un atomizador las perfumó y se apresuró a colocarlas al paso de cada uno de los reyes de Cajititlán.

En espera de los milagros

Lo que parecía un frío día de enero se convirtió en un caluroso episodio, pero eso no impidió a fieles como doña Bertha Moyeda Villegas ir a venerar a Melchor, Gaspar y Baltazar, quien llegó desde Guadalajara, animada y acompañada de sus vecinos, para pedir salud y bienestar, pero también para que su nieto se aleje de malos pasos.

“Que se componga un nieto que tengo descarrilado, y les pido que me lo compongan tantito. Con esta van dos veces que vengo junto con los vecinos, con don Trinidad y Janeth, llegamos desde las 9, hicimos el recorrido desde el templo y ahora esperamos la llegada de los Reyes Magos”.

Con el deseo en las manos, doña Bertha continuará esperando para ver a los tres santos, en la fila hay cientos de personas a la espera de los festejados, quienes vuelven a un malecón lleno de vida después de recorrer y bendecir a la laguna que da nombre al pueblo que los adora.

Protagonistas. Baltazar, Melchor y Gaspar recorrieron las calles de Cajititlán para bendecir a los fieles que acuden año con año a venerarlos. Fotografía: Raúl Méndez

Como doña Bertha, otras 40 mil personas habían acudido a la festividad hasta el mediodía; se trata de una fiesta de gran tradición que se mantiene en esta localidad de Tlajomulco, donde habitantes, como Ignacio Cárdenas, buscan preservar estas costumbres; este laminero relata que desde pequeño es ávido participante en estas fiestas.

“Venimos vestidos de morenos, andamos cuidado en orden en la fiesta de los reyes, somos del pueblo, empezamos desde chiquitos, yo aquí tengo unos 35 años vistiéndome. Desde la mañana el día siete que sacamos a los reyes andamos de guardias con ellos cuidando. Aparte de la tradición es seguir con lo típico del pueblo”.

Sin embargo, Ignacio lamenta que la laguna, emblema del poblado y símbolo de su identidad, sufra del descuido de las autoridades locales, pues señala que aún faltan esfuerzos para garantizar que las plantas de tratamiento locales manejen los residuos de manera correcta.

“Que la sanen, que la ayuden, hay que cuidarla, pero es difícil, no creas que el gobierno apoya mucho en eso, es parte del atractivo del pueblo la laguna y todo eso, debe de estar más sano, más limpio, y no, todos los desechos alrededor en los fraccionamientos van a la laguna, las plantas de tratamiento muy pocas trabajan, eso se le pide al gobierno, pero ya ves cómo son”.

El problema de la contaminación no es nuevo, desde hace algunos años en la laguna han ocurrido fenómenos como la muerte de peces o se ha documentado la presencia de metales pesados en sus aguas, según señalan medios de comunicación como Mural. La solución, proponen activistas, es regular la descarga de residuos no tratados a la laguna u oxigenar sus aguas.

Ante esta situación, durante las festividades religiosas algunos habitantes de Cajititlán expresaron consignas para exigir una mejora en la calidad de la Laguna, lo que para ellos sería un “milagro”.

Inconformidad. Los habitantes de Cajititlán también pidieron más atención en el cuidado de la laguna, su principal atractivo turístico. Fotografía: Raúl Méndez

Fe abordo de una lancha

“La Alejandra”, “Cristal” y “La Gallina” fueron las elegidas. Vestidas de gala y con sus mejores globos fueron las lanchas que transportaron a la santos en su travesía para extender su bendición desde el malecón hasta lo más alejado de la Laguna de Cajititlán.

Altamar. El paseo de los reyes por la laguna es el episodio cumbre durante las festividades; estas inician a finales de diciembre y terminan el ocho de enero. Fotografía: Raúl Méndez

Entre tambora, el trinar de las aves acuáticas y el ruido de los cohetes y aplausos, los reyes patronos del pueblo iniciaron el recorrido desde un pequeño malecón alejado de la multitud, en el que los espectadores esperaban impacientes a que Melchor, Gaspar y Baltazar iniciaran el paseo anual.

Fuera del lago la fiesta seguía mientras familias abarrotaban el malecón y los puestos de comida se preparaban para ofrecer charales y camarones. Alejados de la laguna, otros prefirieron gorditas, tacos, carnitas

Ya fuera del agua Melchor, Gaspar y Baltazar cumplieron con travesía; ahora volverán a su templo. Este año no entregaron oro, incienso ni mirra, pero entregaron tradición, bendiciones y fe para el pueblo de Cajititlán.

Fieles. Miles de personas estuvieron presentes durante todo el recorrido de los Reyes Magos, esos mismos fieles los acompañaron durante el paseo hasta que volvieron a su templo en Cajititlán. Fotografía: Raúl Méndez

Fotografías: Raúl Méndez