Es pequeña, a penas mide 10 centímetros, y se escabulle por la hojarasca en las orillas de ríos y charcos del valle de Puerto Vallarta, Jalisco, y Bahía de Banderas, Nayarit.

Se trata de la tortuga de lodo “casquito de Vallarta”,  una especia micro-endémica, que sólo habita en esta zona del mundo y que fue descubierta por investigadores y estudiantes de las universidades de Guadalajara (UdeG), Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), Nacional Autónoma de México (UNAM), de Guanajuato (UG) y el Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, en Veracruz.

Esta especie es una tortuga del género Kinosternon, de la que existen 12 especies y que sólo dos habitan las tierras bajas de la región Pacífico Central Mexicano.

Y aunque esa docena de especies habían sido descritas por extranjeros, ésta es la primera cuya descripción estuvo a cargo de mexicanos.

Tortuga casquito de Vallarta

El 18 de mayo de este año, fue publicada la información del descubrimiento en la revista científica Chelonian conservation and biology.

El hallazgo tuvo como detonante la inquietud de pobladores, quienes informaron a investigadores de la UdeG que había una tortuga diferente. Esto fue hace 25 años, cuando los universitarios realizaban inventarios biológicos en la zona y no fue hasta hace unos años que se abocaron a evaluar y validar que se trataba de una especie nueva.

La recién descubierta tortuga fue nombrada científicamente como Kinosternon Vogti, en honor del herpetólogo estadounidense Richard Vogt, quien durante más de 40 años ha trabajado con tortugas de Estados Unidos, México y Centroamérica.

El trabajo de identificación estuvo encabezado por el investigador de la UJAT, doctor Marco Antonio López Luna, junto con uno de los descubridoresUno de los descubridores, el doctor Fabio Germán Cupul Magaña, y otros más.

Lo que distingue a “casquito de Vallarta” de otras tortugas, según Cupul Magaña, es que “los ejemplares más grandes que hemos encontrado en la zona no superan los 10 centímetros, mientras que las otras especies que están aquí duplican ese tamaño. Además, el caparazón es mucho más ancho que alto”, dijo.

Tortuga casquito de Vallarta

Características biológicas de “casquito de Vallarta”:

  • Se alimenta de semillas y restos de insectos
  • Las hembras son de cola corta y machos de cola más larga
  • Los machos tienen una placa o mancha amarilla en la punta de la nariz

Funciones en el ecosistema:

  • Depredadora y alimento. Como muchas de las tortugas de lodo, al desplazarse en los cuerpos de agua remueven el sedimento, lo que ayuda a que no se azolve y permite que las plantas y animales tengan nutrientes.

Amenazada por los desarrollos urbanos

El panorama no es halagador para esta pequeña tortuga, ya que investigadores del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la UdeG, en más de 25 años de trabajo en la región, sólo han visto 20 ejemplares, y se prevé que el crecimiento urbano está deteriorando su hábitat.

Desarrollo urbano en ríos de Puerto Vallarta
Peligran. El desarrollo urbano cerca de ríos de Puerto Vallarta atentan contra la pequeña especie

Cupul Magaña explica que han encontrado a la tortuga en ambientes modificados, lo que aunado al bajo número de especies y a que de los nueve ejemplares colectados sólo dos son hembras, está en riesgo de extinción.

Como está en un espacio tan reducido, el área urbana y periurbana de Puerto Vallarta, eso lo lleva a ser una especie con una alta vulnerabilidad de desaparición, advierte.

Ante ese panorama, el investigador plantea que es urgente un programa de conservación de la especie, exploraciones en la zona para encontrar más poblaciones y un trabajo de reproducción, el cual se iniciará en la UJAT, y se espera realizar en el CUCosta.

Lo anterior es vital dado que el impacto que causaría su extinción se desconoce. “Eso todavía es más riesgoso; no sabemos qué otras especies están relacionadas con ellas, puedan llegar a desaparecer o ser perjudicadas”, enfatiza y agrega que la especie puede ser un ícono de la conservación en esta zona de Jalisco.

Información: Universidad de Guadalajara / Eduardo Carrillo
Fotografías: Mariana Hernández León