–¿Ya tiene tamales, señora?, gritó un joven a la mujer que se asomaba por la ventana que da al Andador Escorza.

–Hasta las 8:15, joven.
Son las 6:58 de la tarde y tres personas se acercaron a preguntar si ya había manera de jambarse algún manjar del negocio Tamales la Muñeca, mejor conocidos como los tamales que están en frente del Templo Expiatorio.
Fue el aroma a hoja de elote lo que confundió, pensaron que ya estaban listos, pues el Andador Escorza, lugar donde se encuentra esta comida que para muchos tapatíos es una delicia, está inundado de esta esencia que es un anzuelo infalible para el comensal Godínez que tiene paso obligado por esta ruta.
El hambre es canija y pues ni modo, las tres personas preguntonas cayeron en el ruin engaño de que a esta hora podrían deleitarse con algún tamal de carne con mole rojo, champiñones con queso, rajas con panela, pollo con chile verde o pollo con verdura.
La opción B, tras la decepción: caminar cinco metros más e ir por unos cuernitos rellenos de chocolate de Croissants Alfredo’s, que aunque en ese momento su local no perfuma el andador, ahí no se ponen caprichosos con la hora de la vendimia.