Carne en su jugo


Es compleja y caprichosa, pide que se le revista con un poco de todo para tener más sabor: cebolla (de la cruda y guisada, todo quiere), cilantro, rábanos, tocino, guacamole, salsa de tomate de molcajete, a veces un pico de gallo; y si no la comes con tortilla normal, de la sancochada con aceite y en tostada, no te la perdona.

Así es la carne en su jugo, vanidosa cual tapatío, revestido de sabores que sólo la comida del occidente de México puede dar.

En el barrio de Santa Tere, en la zona Centro, casi en sus límites con la zona Minerva, tres famosos restaurantes pelean el prestigio de ofertar la más sabrosa carne en su jugo de Guadalajara: Karnes Garibaldi, Kamilos 333 y Las Originales Carnes en su Jugo de la Torre.

Los tres establecimientos buscan rescatar el candor mexicano con un ambiente compuesto de música tradicional mexicana, equipales, adornos con cachivaches del México ranchero (herraduras, rifles, cazos, petates, fotos de la época), ese imaginario nacional que se recuerda desde la Revolución hasta el tiempo del Cine de Oro.

Pero aquí lo que remata son sus entradas: los frijolitos fritos (mejor conocidos como chinitos, que son más bien peruanos) con queso y totopos, o con elotes y jalapeños, o con chorizo; todo depende del sitio donde se decida comer y jambarse un platote bien servido de carne en su jugo. Y es que hay que admitirlo, cada restaurante tiene su sazón y si usted es un glotón entonces le cuesta trabajo decidir cuál es el sitio donde la hacen mejor.

Tortillas para la carne en su jugo

Cada tarde el cruce de las calles Garibaldi y José Clemente Orozco, la Meca de la carne en su jugo, se repleta de familias o foráneos curiosos con la intención de llevarse la auténtica experiencia tapatía, en alguno de estos establecimientos que pese a ser competencia buscan que el comensal se vaya contento.

Karne pura

Desconocemos por qué estos tres restaurantes prefieren escribir “karne”, pero al parecer es una tradición de la colonia Santa Tere que está aunada a la creación de una respetable receta jalisciense:

Carne de res (puede ser peinecillo) es la que guisan y después de unos minutos ésta comienza a desprender los juguitos en la olla, que después son combinados con un caldillo de tomate (en Guadalajara así se llama al tomatillo), cilantro, cebolla, ajo, sal, chile verde y agua.

Tras unos minutos de cocción se incorpora tocito previamente frito. Al servirse (preferentemente en un plato de barro) es necesario poner primero unas cucharadas de frijoles de la olla con todo y su caldito.

Quien sea merecedor de este manjar podrá llenarlo de cebolla, cilantro, cebolla acitronada, nopalitos y limón. Las tostadas de tortilla de comal serán el mejor compañero para comer aquellos bocados desbordados.

Carne en su jugo

Un platillo rápido y creado con ingredientes de la región, es el rey de esta zona. Por ser un caldo éste llega a calentar el organismo de quien lo consume, entonces se recomienda equilibrarlo con una fresca agua de jamaica o de horchata, o si usted apetece algo “para estar más entrados” puede pedir una cerveza y no lo desentonará en lo absoluto.

De postre, ¿qué tal una jericaya?

Checa la entrevista que hizo Tour Gourmet al propietario de Kamilos 333 y conoce un poco más de este famoso platillo de Guadalajara

Fotografías: Iván Serrano Jauregui