Murales de José Clemente Orozco en el Paraninfo de la UdeG


Los intensos colores rojos de las llamas plasmadas en los murales que José Clemente Orozco, que pintó en 1937 al interior del Paraninfo Enrique Díaz de León, vuelven a lucir imponentes tras una restauración realizada a las obras por las fisuras que dejó el terremoto del 11 de mayo de 2016.

El hombre creador y rebelde y El pueblo y sus falsos líderes fueron intervenidos a partir de enero de 2017, para borrar el impacto de los 4.8 grados en la escala de Richter que marcaron el legado artístico de Guadalajara.

Estas obras forman parte de la serie de trabajos que Orozco hizo en la ciudad en la década los 30, que incluyen El Hombre en Llamas, que está en el Instituto Cultural Cabañas, y Miguel Hidalgo, de la bóveda de las escaleras de Palacio de Gobierno.

Por tal motivo la Universidad de Guadalajara, que tiene el resguardo de este patrimonio, destinó 1.5 millones de pesos en la restauración y el andamiaje.

Quien hizo la restauración fueron profesionales del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO).

“Las trece fisuras radiales, múltiples daños y desprendimiento de material original de los frescos fueron restaurados por los especialistas. Se hizo una estabilización de las obras, resane, limpieza y aplicación del color”, dio a conocer la coordinadora general Administrativa de la UdeG, Carmen Rodriguez Armenta.

Actualmente continúan los trabajos de restauración de la cúpula del recinto, que se realizarán durante los próximos ocho meses, con el fin de conservar la obra de Orozco desde el exterior a partir de la limpieza de residuos de la cantera, retiro de la flora que ahí crece, cambio del azulejo deteriorado, herrería, vidrios y pintura.

Historias de ciencia y lucha

El hombre creador y rebelde (En la cúpula)
La idea del ser humano frente a sí mismo es confrontada en esta obra que retrata a cuatro hombres que ascienden hacia un vacío. Son 13.6 metros de diámetro y 5.5 metros de altura de la cúpula, los que significaron un reto para el artista, ya que fue la primera vez que sus trazos fueron plasmados en una superficie cóncava.

En la obra se aprecia: “El rebelde”, con el cuello forrado de una horca, muestra una cara de agonía. Porta una capa roja que cubre su brazo izquierdo. “El obrero”, quien sostienen con fuerza una potente máquina de metal reflejo la clase trabajadora. “El hombre pentafásico”, también conocido como el sabio o científico, es una figura que tiene en su poder figuras geométricas con líneas de proyección y un corazón. “El maestro”, un hombre con un semblante sereno alza la mano derecha apuntando al cielo y su mano izquierda se fusiona con la del rebelde.

El pueblo y sus falsos líderes (En el estrado):
Es un fresco tríptico que está en la parte posterior que muestra la lucha de las clases oprimidas en medio de un tormentoso entorno de guerra. En un escenario en llamas se gesta una lucha.

Del lado izquierdo hay un grupo de sujetos que insistentemente refieren al contenido de libros, y del otro, combatientes, una horda de personas famélicas se levantan en armas para derrocarlos.

Aquí se puede apreciar a “Los miserables”, dos adultos, uno de pie y otro arrodillado, que tienen un semblante de desgracia con un cuerpo denigrado. En la parte inferior está el cuerpo de un niño tendido, tal vez muerto. También “Los obreros y soldados”, conformados por un miembro del ejército y dos obreros, uno de ellos armado con una pistola en la cintura, miran en actitud desafiante. A los pies de estos sujetos se muestran unos rifles que parecen rivalizar con una pila de libros.

Fotografía e información: Universidad de Guadalajara